Este duelo de semifinales de Champions nos trae a dos viejos conocidos que ya se enfrentaron en una situación muy parecida: el Atlético de Madrid y el Arsenal. Ambos conjuntos se han enfrentado tan solo en tres ocasiones en competiciones europeas, siendo esta la cuarta. Las dos primeras fueron en el año 2018, con la diferencia de que no fueron en Champions, sino en las semifinales de la Europa League; la tercera y última ha sido esta misma temporada en la fase de liga, en un partido que acabó 4-0 a favor de los gunners.

La semifinal de la Europa League de 2018 es una eliminatoria que los colchoneros recuerdan con especial cariño, ya que supuso el pase a una final que acabarían ganando al Marsella en los 90 minutos reglamentarios.
La ida se jugó en el Emirates. A un lado estaba un Arsenal que cerraba una etapa en la historia del fútbol, ya que era la última temporada del legendario Arsène Wenger; al otro lado, se encontraba un Atlético obligado a ganar tras caer a la Europa League por no clasificar a octavos, después de varias temporadas jugando finales y semifinales en la máxima competición. El partido terminó con un resultado de 1-1, en un encuentro que comenzó cuesta arriba para los rojiblancos tras la expulsión de Vrsaljko en el minuto 10.
El Arsenal se adelantó en el 61 con un gol de Lacazette, y el empate llegó por parte de Griezmann en el minuto 82, dejando abierta la eliminatoria para el partido de vuelta. En el Wanda Metropolitano, como se llamaba entonces, el Atlético logró el pase a la final con un único tanto de Diego Costa a pase de Antoine Griezmann, quien volvió a ser protagonista, terminando así el partido 1-0 y asegurando el billete a la gran final.

Este emparejamiento de semifinales trae una situación que solo se ha repetido siete veces desde que la competición recibió el nombre de Champions League: que se enfrenten dos equipos que nunca han logrado ganar el torneo. En tres de las siete veces que ha ocurrido esto, el Arsenal fue uno de los dos equipos que se disputaban el pase a la final; el Atlético, por su parte, solo se ha enfrentado en semifinales a equipos que ya habían logrado levantar la Orejona.
El entrenador colchonero, Diego Pablo Simeone, se coloca, tras eliminar al Barça en cuartos, entre los 15 entrenadores que más veces han logrado jugar unas semifinales de la Champions League. Lo hace, eso sí, con una peculiaridad: es el único técnico de este ranking que nunca ha logrado ganar la competición. El argentino ha conseguido llegar a esta ronda hasta en cuatro ocasiones, perdiendo tan solo una vez, a la espera de lo que ocurra en este cruce. Arteta, en cambio, tan solo lo ha logrado en dos ocasiones (esta temporada y la anterior), en la cual cayeron eliminados por el actual campeón: el Paris Saint-Germain.
Dinero, tradición y cero empates: Así se forjó la guerra entre PSG y Bayern Múnich
En el otro lado del cuadro tenemos uno de esos partidos que ya se encuentra en el museo de las grandes rivalidades del fútbol europeo, el duelo entre el Paris Saint-Germain y el Bayern de Múnich ocupa un lugar tan singular como reciente. No es un derbi centenario, ni un clásico histórico como los Bayern – Real Madrid.
Su historia es moderna pero extremadamente entretenida. Es por eso que encierra una estadística que define a la perfección la tensión de estos cruces: en 16 enfrentamientos oficiales, jamás han empatado. Es un duelo a todo o nada, cuando el coloso bávaro y «Les Parisiens» colisionan, el césped no admite puntos medios.
Esta rivalidad es, en su esencia, la colisión de dos filosofías diametralmente opuestas. Por un lado, el Bayern de Múnich representa a la elegante y vieja aristocracia europea, fue fundado hace 126 años. Defienden la tradición, la excelencia institucional y el modelo autogestionado regido por la norma del «50+1» en Alemania, donde el socio mantiene el poder dentro del club. Por el otro lado, el PSG viste el rol del fútbol del siglo XXI: un club muy joven (fundado apenas en 1970) transformado en una potencia mediática y deportiva gracias al infinito músculo financiero del estado de Qatar. Es el linaje histórico contra la riqueza del petrodólar.

Para entender por qué estos dos gigantes no cruzaron sus caminos hasta 1994, hay que mirar la fecha de nacimiento del equipo francés. El PSG necesitó un par de décadas para consolidarse y asaltar la élite europea de forma definitiva. Su presentación oficial ante «Die Roten» ocurrió en la fase de grupos de la Champions League de 1994-1995. Aquella primera batalla sorprendió a los bávaros gracias a un monumental George Weah. El delantero liberiano lideró al cuadro galo a dos victorias históricas, coronando su exhibición con un golazo antológico en Múnich que presentó las credenciales del PSG ante toda Europa.

A pesar de esos emocionantes chispazos iniciales, el clímax absoluto de este choque de trenes tardó en llegar. Sucedió en la extraña final de Lisboa en agosto de 2020, marcada por la pandemia y la falta de público. En el partido más importante de la historia del club francés, el guion fue digno de una tragedia griega. El Bayern levantó su sexta Copa de Europa imponiéndose por 1-0. ¿El autor del tanto? Kingsley Coman, un prodigio de la cantera parisina que había emigrado de su ciudad natal buscando los minutos que los fichajes millonarios le cerraban en casa. Fue la aplicación más dolorosa y poética de la inevitable «ley del ex».
Lejos de hundir la moral parisina, el fútbol ofreció su revancha en la temporada siguiente. En abril de 2021, los cuartos de final regalaron la que muchos consideran la gran obra maestra de esta rivalidad. En una noche de épica pura, bajo una tormenta de nieve brutal en el Allianz Arena, Kylian Mbappé firmó una exhibición para la eternidad. Con un doblete fulminante al contragolpe y una actuación heroica de Keylor Navas bajo los palos ante un bombardeo local, el PSG asaltó el fortín alemán (2-3) en un duelo inolvidable.
Hoy en día, el balance histórico nos deja 9 victorias para la maquinaria alemana y 7 para el transatlántico parisino. El «PSG – Bayern» ya ha trascendido la etiqueta de partido de moda para convertirse en uno de los nuevos clásicos imprescindibles de la Champions League. Un choque donde las estrellas desafían a la lógica y donde el empate está prohibido por el destino.



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