El Atlético de Madrid vuelve a estar presente entre los 4 mejores de Europa tras 9 años. Después de eliminar al Barça en una frenética eliminatoria marcada por los fallos culés y la lectura táctica de Simeone se presenta el Arsenal de Arteta.
Si a principios del mes de febrero un aficionado colchonero escucha que su equipo está a un partido de levantar la Copa y a solo tres de conquistar la soñada orejona, probablemente, tome esa afirmación como una locura. No obstante, los rojiblancos han sorprendido a los más escépticos y han vuelto a colarse entre la aristocracia europea.
Nueva revolución del hombre del traje negro
Diego Pablo Simeone es un hombre peculiar, viste de negro por superstición, vive los partidos como nadie y usa técnicas de la vieja escuela para calentar y desquiciar a los rivales. A esto hay que sumar un mensaje universal, partido a partido, un concepto que en ocasiones se ha visto caduco y tildado de poco ambicioso.
Lo cierto es que muchas eliminatorias y partidos decisivos han salido mal por planteamientos muy conservadores, experiencias que han servido para mejorar y recuperar una ambición que le ha traído hasta aquí.

Diego Simeone espolea a la grada en el Metropolitano/ La Razón
Este último cara a cara ante el Barça es un ejemplo, cuando el equipo manejaba una ventaja mínima en el Camp Nou y el asedio de un equipo en inferioridad, decidió meter calma y estirar al equipo con Baena y Sorloth que dieron aire a un Atleti que abrió tierra de por medio gracias al tanque noruego.
Una semana después, ante la igualada del Barça y el goteo constante de ocasiones el Cholo pedía calma, la que tuvo uno de sus generales, Antoine Griezmann, que dejó a Llorente libre para poner el gol de la clasificación a Lookmann, la cual se gestionó con sufrimiento y aprovechando, otra vez, una torpeza del rival.
Marcos Llorente, el hombre de las mil posiciones
La mejora del Atleti tiene muchos factores, solidez defensiva, gran resistencia física sin balón, puntería, esfuerzo innegociable y clarividencia en el último pase.
Todo esto tiene en común un nombre, Marcos Llorente Moreno, el madrileño (porque decir una sola posición es imposible) influye directa e indirectamente en lo mencionado anteriormente.
El «14» colchonero ha jugado de lateral, de carrilero en línea de tres, en banda derecha en un 4-4-2, de delantero, de interior en ambos perfiles e incluso ha ejercido como central. Todo eso con actuaciones notables. Tener a Llorente es sinónimo de contar con un seguro de vida.
Los cañones ingleses como penúltimo escollo para cambiar la historia
Jugadores como Griezmann y Oblak cayeron en Milán con actuaciones más que cuestionables desde el punto de penalti, por distintos motivos. Koke además de caer en San Siro, estuvo a solo tres minutos de levantar la Champions en Lisboa y el Cholo, sufrió como nadie esas dos caídas ante el eterno rival, el Real Madrid.
Esta eliminatoria ante un Arsenal con acento euskera, es una nueva batalla contra la leyenda negra del Atleti en esta competición.
Los de Mikel Arteta han demostrado ser uno de los equipos más vistosos y completos de esta temporada, de hecho goleó al Atleti en la liguilla por un rotundo 4-0, donde el balón parado fue el gran filón gunner.
Pero desde esa goleada en Londres ha llovido mucho y la mejoría colchonera ha sido paralela al bajón gunner que tiene al City al acecho y viene de eliminar al Sporting de Lisboa sin muchos alardes.
Un sistema clásico con variantes decisivas
Sobre el papel, Simeone va a sacar su particular 4-4-2 pero han sido muchas las novedades que han emergido este curso en el dibujo primigenio del cholismo .
La primera está bajo palos, tras 11 de años de monopolio de Oblak, Juan Musso ha emergido como alternativa ofreciendo seguridad, reflejos y un juego de pies que nunca ha poseído el esloveno.
La línea defensiva sigue siendo férrea, pero lejos del gladiador clásico, encarnado en Godín o Juanfran, jugadores como Hancko o Pubill representan al central moderno. Rápido, con salida de balón pero manteniendo esa seguridad.

Once del Atleti en la vuelta de semifinales de Copa en el Camp Nou/ Mundo Deportivo
En el medio está el todoterreno dorado, Marcos Llorente, acompañado por un emblema que en las noches grandes saca el esmoquin, Koke Resurrección. Ambos están escoltados por dos atletas, como diría Guardiola. Lookmann y Guiliano Simeone que se dejan la vida con o sin balón, este último sabe que el entrenador no hace prisioneros por su apellido.
Y arriba queda una leyenda, Griezmann, que vive sus últimos días en el Metropolitano y aunque no es tan ágil como antaño, sigue siendo vital en la construcción de juego retrocediendo a la media punta. Acompañado de Julián Álvarez, preparado para aplicar un picotazo venenoso en cualquier momento.
A este once de garantías hay que sumar recambios que han demostrado ser decisivos para darle vida a su equipo, como Sorloth con su capacidad de estirar al equipo y colocarse donde toca, Álex Baena y Pablo Barrios que aportan esa calma y construcción con el balón. En caso del almeriense hay que sumar algo vital para el Cholo, la polivalencia. Con todo, los colchoneros conforman uno de los elencos más completos de su historia.
Tiene talento, juventud, garra, polivalencia, y esa mano de entrenador clave. Ingredientes y razones de sobra para soñar en grande.




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