El conjunto colchonero consigue su billete para las semifinales de la Champions League tras 9 años de espera, una hazaña para iniciar una semana que puede ser histórica para el Atlético con la Copa del Rey en juego el sábado contra la Real Sociedad. Por su parte, el FC Barcelona se queda con la miel en los labios y caen eliminados por segunda vez consecutiva contra los rojiblancos.

Resistencia para seguir mandando
Con coraje y corazón el Atlético resistió las cabalgadas azulgranas para seguir soñando con la orejona. Pese al triunfo, en los primeros compases del encuentro el Barcelona liderado por un Lamine Yamal con ganas de revancha se acercaba con frecuencia a la portería de Musso, anotando el primer tanto tras un fallo clamoroso de Lenglet en el pase para que Ferrán filtre un balón al hueco y Lamine ponga picante a la eliminatoria. El equipo de Flick subió una marcha más con la confianza de remontar el resultado de la ida. El equipo colchonero parecía no reaccionar con este gol tempranero que enmudeció al Metropolitano.
Por la banda derecha el descaro y velocidad endiablada de Lamine cortaba la respiración a más de un aficionado. El «10» del Barcelona fue quien más tiró del carro y contagiaba a sus compañeros para seguir apretando en el área, un jugador que vuelve a demostrar su calidad individual en esta clase de duelos.
Los colchoneros dispusieron de pocas jugadas ofensivas que fueron interceptadas por Cancelo y Eric García. El guardameta Musso sostenía la ventaja con paradas de mérito incluso poco después de encajar el segundo gol por parte de Ferrán antes de alcanzar la media hora de partido. Un remate de cabeza de Fermín a bocajarro se topó con el cuerpo de Musso para enviar el esférico a saque de esquina, una acción muy protestada por el equipo visitante debido al tremendo golpe que recibió Fermín en la nariz que le provocó una hemorragia que detuvo el encuentro durante un par de minutos. El jugador momentáneamente salió del césped para ser atendido.

El conjunto azulgrana crecía en confianza y juego ante un Atleti lleno de dudas en el bloque defensivo provocadas por un Lenglet frágil que volvió a salir en la fotografía. En medio de ese mar de dudas el conjunto colchonero encontró oro con un pase al primer toque de mucha clase de Griezmann que puso a correr a Llorente por la banda diestra para servir un balón cruzado que Lookman remataba a placer. El galo, con una posición de organizador del juego, lució su magia para que sus compañeros hagan el resto, una prueba de la importancia de Antoine en el equipo.
El partido se convirtió en un espectáculo futbolístico, con dos equipos jugando sus cartas para seguir en la competición europea. Cuando peor lo estaba pasando el Atlético de Madrid el equipo encontraba huecos que hacían mucho daño al Barcelona.
A partir de ese gol la intensidad había disminuido tras el esfuerzo increíble de ambos equipos hasta finalizar la primera parte. La diana del nigeriano había evitado que el Barcelona pise los vestuarios en el descanso con la eliminatoria igualada. Y es que el conjunto azulgrana no ha necesitado apretar el pedal del acelerador para fabricar los dos tantos. Lamine Yamal había contagiado el ánimo de sus compañeros, con Dani Olmo y Ferrán Torres brillando entre líneas ante tantos espacios entre la medular y la línea defensiva. A los culés les había vuelto a condenar los riesgos que asume con una defensa adelantada.

Las rojas condenan al Barcelona
Al salir de vestuarios el conjunto colchonero armó una línea de cinco en defensa, al igual que en el final de la primera parte. La posesión del equipo azulgrana apenas daba sus frutos por los rechaces defensivos del Atlético. El equipo local esperaba algún error del Barcelona para liderar un contragolpe que sentencie la eliminatoria, con Lookman siendo un peligro constante por sus disparos. El tiempo era un factor que los de Simeone manejaron con mucha astucia al mantener la ventaja de un gol en el electrónico. El equipo de Flick seguía proponiendo en la segunda mitad tras los cambios y un gol anulado de Ferrán por fuera de juego originó el alivio de muchos seguidores rojiblancos.
Alcanzada la media hora de juego en el Metropolitano el conjunto culé seguía picando piedra mientras el Atlético se encerraba esperando el fallo defensivo para liquidar el partido. Lamine Yamal volvió a desequilibrar por la línea de fondo pero sus internadas fueron neutralizadas por los centrales. Ambos equipos renovaron el once con la entrada de jugadores de ataque en el caso del Barcelona y jugadores organizativos en el caso del Atlético de Madrid. Durante la segunda mitad, el esfuerzo de recuperar balones de Gavi provocó la primera amarilla del partido por un codazo a Ruggeri que le causó una hemorragia en la ceja.
El guardameta Joan García tuvo su momento estelar para negarle el tanto a Robin Le Normand. El portero no tuvo que emplearse demasiado durante el encuentro pero su seguridad bajo palos fue una garantía para creer en la remontada. El Cholo suplió al francés Griezmann para dar minutos al noruego Sørloth quien fue decisivo para la expulsión de Eric García a falta de 10 minutos más el añadido. Los culés protestaron por el leve empujón del jugador catalán, pero el colegiado lo interpretó como último hombre antes de medirse con Joan García.
El FC Barcelona, de esta manera, se quedaba con 10 jugadores para el resto del encuentro. En la ida pasaron por la misma situación con la expulsión de Cubarsí por una entrada a Giuliano y en el Metropolitano el equipo sufrió la misma decisión polémica. Con superioridad numérica, los colchoneros veían la luz al final del túnel y aprovecharon para presionar la salida del rival. Nahuel desperdició un mano a mano con Joan García por falta de energías que podría cerrar el partido.

El colegiado añadió ocho minutos al tiempo reglamentario por los numerosos cambios, la revisión de la roja y el gol anulado a Ferrán. Los culés siguieron remando con un hombre menos y en un centro milimétrico de Roony a la cabeza de Araújo se marchaba por encima de la portería de Musso.
Con el pitido final, los colchoneros celebraron la gloria de alcanzar las semifinales después de 9 años y los culés tendrán que conformarse con LaLiga para curar esta herida europea. Pese a asomarse al precipicio con los fallos de Lenglet, el ejercicio de resistencia numantina que ha firmado el Atlético le ha bastado para sacar el billete a semis. El gol de Ademola Lookman ha rescatado al equipo, que en los segundos 45 minutos ha priorizado asegurar en defensa, organizarse bien y refrescar al equipo. Con la expulsión de Eric García el equipo local cogió aire para aguantar el dominio de los hombres de Flick.




Deja un comentario