La Selección Española ha demostrado ser el combinado más coral de todo el torneo y su éxito ha estado en la unión. Sin embargo, llegar al último partido habría sido imposible sin jugadores como Rodri, Dani Olmo o Mikel Merino.
Quedan un poco más de 48 horas para que españoles y argentinos luchen por la Copa del Mundo en un escenario que rebosa glamour, Nueva York, la gran manzana. Ambos países han llegado hasta aquí en circunstancias muy distintas pero hay algo que les une. Han sufrido como nadie para llegar hasta aquí y sus jugadores han respondido en el momento exacto.
Rodri Hernández, el ritmo de la Selección
Cuando el Balón de Oro se rompió el cruzado en 2024, muchos aficionados y periodistas pensaban que Rodri no iba a recuperar nunca el nivel que lo llevó a coronarse como el mejor jugador del mundo.
Esos presagios negativos se confirmaron en el debut ante Cabo Verde donde, como todo el equipo, fue una sombra. No daba control, estaba dudoso con la pelota y su juego era muy horizontal.

Rodri Hernández posa con el MVP conseguido ante Portugal/ Cadena SER
No obstante, el mediocentro del City ha ido subiendo sus prestaciones y su mejora era paralela a la del conjunto. Al final ese es el rol de Hernández, ser el termómetro de su equipo. Puedes saber como están el City o La Roja fijándote solo en el canterano del Villareal.
Su partido clave fue en Dallas contra Portugal donde se llevó el MVP de manera merecida. Precisión en el pase, control permanente del partido, omnipresencia. Este es el Rodri que recordamos y que ante los luso arrancó un ascenso que llegó a un nivel de matrícula de honor este pasado martes contra Francia, curiosamente, el mejor partido de los de Luís De La Fuente.
De secundario a motor (otra vez)
Dani Olmo es un jugador al que le ha costado ser reconocido en la élite, tuvo que emigrar a Croacia con 14 años tras no tener continuidad en La Masía. Llegó a Alemania donde se metió la ciudad de Leipzig en el bolsillo. Y una Eurocopa superlativa le valió para volver a la ciudad condal.
Olmo siempre ha sido ese jugador especial, un gran golpeo lejano, llegada desde segunda línea, lectura privilegiada de los espacios… Y en los torneos cortos tiene la tendencia de ir de menos a más.
En la Eurocopa empezó como suplente de Pedri, cuando Toni Kross lo dejó K.O en cuartos de final llegó su momento. La ronda decisiva, contra el anfitrión y en el partido más exigente.

Dani Olmo conduce el balón ante la insistencia de Lacroix/ Diari Ara
Esa presión, por lo que sea, no afectó al de Terrasa que abrió la lata al inicio de la segunda parte y puso un centro teledirigido para que Merino nos metiera en semifinales al final de la prórroga.
Ante los franceses marcó el gol de la remontada y en la final contra Inglaterra salvó bajo la línea dos remates clamorosos de los británicos. Eso se gritó incluso más que el gol de Oyarzabal.
En el Mundial ha ocurrido lo mismo, Fabián y Pedri partían con ventaja, pero viendo que el equipo necesitaba atacar los espacios y buscar más verticalidad en lugar de toque.
Y tanto el del PSG como su compañero en el Barça han ido rotando el once y el banquillo en los cruces. Pero Dani ha estado ahí, sin goles, sin llenar los resúmenes, (hasta la imagen rodeado de franceses que presenta comparaciones históricas) pero dando sentido al juego. Su jugada con Pedro Porro para rematar a Francia ya forma parte de la memoria colectiva.
Mikel Merino, el suplente español más efectivo de la historia
En la Selección han existido muchos jugadores que a pesar de tener una calidad y unos atributos envidiables han tenido un papel secundario. Pedro Rodríguez, David Silva, Juan Mata y en la actualidad Mikel Merino.
Todos tienen algo en común, por delante están o estaban los mejores del mundo en su puesto, pero aunque no entraban en los planes iniciales eran vitales saliendo desde el banquillo.
Lo del navarro roza lo divino, hace tres meses estaba recién operado del pie y se ha perdido la fase decisiva de una temporada histórica del Arsenal. Otro seleccionador lo hubiera dejado en tierra, pero De La Fuente, que lo conoce desde los 18 años, no lo iba a hacer.

Mikel Merino celebra con los brazos levantados su gol ante Bélgica en cuartos/ El Desmarque
Y como siempre, el tiempo le ha dado la razón al técnico riojano, no acumula ni 100 minutos en esta Copa del Mundo y ha hecho dos goles capitales. Portugal y Bélgica han sido víctimas de los chupinazos de Mikel, que necesitó un total 6 minutos para hacer dos goles históricos.
Si empiezo a nombrar todos y cada uno de los jugadores que han sumado para llegar al partido por el título, necesitaría escribir una novela corta. Desde Baena y Porro, revelaciones en toda regla, hasta Laporte y Cucurella, infranqueables.
Lo único seguro es que esto tiene sentido gracias a Luis De La Fuente que ha tenido al 80% de esta lista en sus etapas de fútbol formativo y por eso sabe mejor que nadie como juegan, como se compenetran y como sacarles el máximo partido.





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