La pretemporada 2026 del Orihuela CF ha comenzado con un balance contundente en lo numérico y complejo en lo futbolístico, dejando tras de sí un balance de tres derrotas consecutivas y un empate en sus cuatro primeros compromisos de preparación.
Primera prueba del año
El camino veraniego del conjunto escorpión arrancó con un duro golpe el pasado 8 de agosto ante el UCAM Murcia. El contundente 7-2 registrado en la capital murciana puso al descubierto serias fisuras en la estructura defensiva del equipo. Las concesiones en la salida de balón, la falta de contundencia en los duelos individuales y los constantes desajustes tras pérdida permitieron al conjunto universitario percutir con relativa facilidad. Aunque los dos tantos anotados sirvieron como pequeño consuelo en la faceta ofensiva, la fragilidad en campo propio opacó cualquier atisbo de fluidez en ataque.

Un Cartagena muy superior
Apenas cuatro días después, el 12 de agosto, el Orihuela CF afrontó un examen de exigencia superior al medirse al FC Cartagena. En un choque donde la entidad del rival requería un ejercicio de máxima concentración, el conjunto alicantino cayó por 3-0. Si bien la imagen ofrecida mostró tramos de mayor orden posicional en comparación con el choque inaugural, la falta de pegada en los últimos metros y la contundencia del rival volvieron a certificar una derrota amarga.

Comienzo de las mejoras
La oportunidad para cortar la racha y reencontrarse con buenas sensaciones llegó el 15 de agosto con el estreno en Los Arcos frente al CD Cieza. Ante su afición, el equipo buscaba dar un paso adelante en solidez y control del juego. Sin embargo, el CD Cieza aprovechó sus opciones para llevarse el triunfo por un escueto 0-1, frustrando las expectativas del público local. Este tropiezo confirmó que la falta de eficacia en la zona de remate es un problema a resolver con urgencia, sumando dos encuentros consecutivos sin ver portería.

A nivel estadístico, los datos dejan conclusiones claras: 11 goles encajados y solo 2 a favor en 360 minutos disputados. El promedio de 3 tantos recibidos por encuentro evidencia que la prioridad absoluta del cuerpo técnico debe centrarse en ajustar la línea defensiva, cerrar los pasillos interiores y mejorar el trabajo de presión tras pérdida. Un equipo que busca competir con garantías no puede permitir una sangría goleadora tan acentuada, incluso en partidos amistosos.
Un ataque nulo e inexistente
Por otro lado, el aspecto ofensivo demanda mayor clarividencia. La falta de efectividad para generar ocasiones claras y finalizarlas con éxito ha restado capacidad de respuesta al grupo cuando se ha visto por detrás en el marcador. La integración de los nuevos fichajes y el acoplamiento de la medular serán factores determinantes para abastecer de balones en ventajas a los atacantes.

Del bache defensivo a la solidez en El Rubial
Sin embargo, el equipo supo reaccionar y mostrar otra cara en su visita al estadio El Rubial el pasado 22 de agosto para medirse al Águilas FC. En un exigente duelo ante un rival de categoría superior, el Orihuela CF consiguió empatar sin goles (0-0), logrando su primera portería a cero de la pretemporada y frenando la sangría de 11 goles encajados en sus tres primeros compromisos.

A pesar de que el balance general mantiene retos importantes por resolver, la pretemporada ofrece un margen valioso para la corrección antes del estreno oficial. El último ensayo estival frente al Valencia Mestalla (29 de agosto) se presenta como la oportunidad definitiva para afinar la puntería, consolidar la mejoría defensiva y terminar de engrasar la maquinaria competitiva. La clave para el Orihuela CF estará en transformar el sufrimiento de agosto en lecciones tácticas para el arranque de la competición.



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