El Enrique Roca de Murcia acogía un encuentro peligroso de la zona baja del Grupo II de Primera Federación. El Real Murcia recibía a un Marbella líder por la cola en la clasificación. No mucho más alejado se situaba el conjunto de Curro Torres que tenía la oportunidad de salir del descenso si conseguía hacerse con la victoria en este partido aplazado de la Jornada 23.
Los nuevos siempre cumplen
Durante muchos años, la Nueva Condomina era un espacio de entretenimiento donde juntabas ilusión con esperanza en los futbolistas del césped. sin embargo, cuando el equipo cayó a la tercera división del fútbol español, la situación en el estadio se vio comprometida y cambió totalmente el fútbol en ese lugar.
Los últimos partidos en el feudo del Real Murcia están siendo una odisea para su afición, ya que no consiguen conectar con sus futbolistas al no haber resultados directos. La falta del gol y la necesidad de un juego competitivo y solvente está cansando a una afición que lleva ya varios meses mostrando su descontento.
Uno de los jugadores que mejor responden desde su llegada hace menos de dos meses, es Óscar Gil. Un pivote defensivo, a veces central, que convierte cualquier balón comprometido en una solución para sus compañeros. Un futbolista con llegada desde segunda línea que incluso ya suma en estadísticas goleadoras como en este empate frente al Marbella.
Descontento generalizado
A pesar de las incorporaciones de nuevas caras, el apoyo incondicional de la directiva que aún sigue luchando contra cualquier obstáculo que aparece y de una afición que no deja de animar, la realidad del equipo es la lucha por mantener la categoría. Algo inexplicable al principio de temporada cuando había una identidad de juego, goles de todos los colores y una unión con su gente espectacular.
Los objetivos del Real Murcia han cambiado por completo. Un equipo hecho para mantener la primera posición de la tabla clasificatoria que no ha sido capaz de forjar un juego específico y que ahora se ve obligado a pelear con los puestos de descenso muy pegados.
La situación, en ocasiones, parece insostenible. Pero el Real Murcia debe agarrarse a las últimas once jornadas que restan. Once oportunidades de hacer historia y remontar una situación que se presenta imposible. La afición está con ellos, la directiva más aún, el Real Murcia debe volver a ser el equipo dominante que era, solo es cuestión de tiempo.




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