El Azteca empuja a México en el debut del Grupo A. Sudáfrica llega envuelta en la vergüenza de sus visados y un ministro enfurecido
México 2026 arranca. Y arranca en casa. El Estadio Banorte Azteca (83.264 espectadores) será el escenario donde la selección de Javier Aguirre busque empezar con pie derecho un Mundial que la afición exige pasar de grupos. Enfrente, una Sudáfrica que vuelve a la máxima cita 16 años después y que llega envuelta en un escándalo administrativo que dejó a su segundo entrenador sin vuelo.
El Grupo A tiene a México como claro favorito. Pero el fantasma de Sudáfrica 2010, cuando el empate inaugural ante estos mismos Bafana Bafana sembró dudas, sigue en el aire. El partido se jugará a las 21:00 hora española En nuestro país se podrá ver en directo a través de La 1 de Televisión Española. Ahora, con el rol invertido (México es local, Sudáfrica el visitante), los nervios, ese rival histórico del Tricolor, vuelven a acechar.
Andrés Calamaro ya lo cantó: «Cuando era niño y conocí el Estadio Azteca, me quedé duro, me aplastó ver al gigante». Ese mismo asombro infantil, esa mezcla de miedo y veneración ante el coloso, es lo que millones de niños mexicanos están sintiendo ahora. Para ellos, este Mundial no es solo una Copa del Mundo. Es la primera vez que ven a su selección en casa. Y dentro de unos años, cuando les pregunten, dirán lo mismo que Calamaro: «De grande me volvió a pasar lo mismo, pero ya estaba duro mucho antes».
El fantasma de 2010 acecha a «La Tri»

Solo hay un antecedente mundialista entre ambos. Fue el 11 de junio de 2010 en el Soccer City de Johannesburgo. Sudáfrica, anfitriona aquel día, se adelantó con un golazo de Siphiwe Tshabalala al 55’. Rafael Márquez, ahora asistente de Aguirre, empató al 79’ para sellar un 1-1 que a ninguno le sirvió del todo. También se cruzaron en la Copa Oro 2005 (victoria sudafricana 2-1) y en un amistoso del año 2000 (4-2 para México). Pero el dato que más pesa es el de 2010. Aquel empate fue la primera piedra de un camino de nervios que casi deja a México fuera de octavos.
La calma mexicana frente al caos visitante
México llega en racha. Ocho amistosos en 2026 con seis victorias y dos empates. Quince goles a favor, solo dos en contra. El último ensayo fue un 5-1 ante Serbia que dejó buenas sensaciones. Aguirre pudo rotar sin lesionados. La defensa de tres ,polémica donde las haya, parece asentada. Y el estilo vertical al nueve, funcionando.
Sudáfrica, por su parte, no ha tenido una preparación ideal. Dos amistosos: empate 0-0 con Nicaragua y empate 1-1 ante Jamaica. Pero lo preocupante no es el juego. Es el caos de los visados. El equipo no pudo como estaba previsto. Un error administrativo de la federación sudafricana (SAFA) impidió que varios jugadores y miembros del cuerpo técnico obtuvieran sus visas a tiempo. El ministro de Deportes, Gayton McKenzie, calificó la situación de «vergonzosa» y exigió un informe. “Es una debacle que no puede volver a ocurrir”, sentenció. El segundo entrenador, Helman Mkhalele, 66 partidos internacional, Mundial 1998 incluido, viajó más tarde.
Aspectos tácticos: el bloque bajo y la paciencia

Aguirre no especula y tampoco subestima. Ante los medios se mostró comedido con estas declaraciones: «Es un equipo durísimo, lo ha hecho bien, me ganó en la Copa África, ya nos enfrentamos hace unos años, con jugadores en el extranjero. No son propiamente un estilo africano, es un mix europeo, tienen un técnico belga, jugadores interesantes, dos balas, el lateral y el extremo. Espero que estemos a la altura de las circunstancias, no va a ser fácil». El Vasco plantea un bloque medio-bajo, presión tras pérdida y balón directo al nueve. El factor altura (2.240 metros del Azteca) puede pasar factura a los sudafricanos, que han intentado aclimatarse en Pachuca (2.400 metros). Mantendrá su estilo pero la clave será la paciencia. Si México no encuentra el desborde por fuera, el toque horizontal volverá a sentirse impotente.
Broos lo dijo claro: «México es un equipo muy completo, con mucho movimiento y solidaridad. Te das cuenta de que quieren ganar la Copa del Mundo». Sudáfrica se cerrará. Buscará el 0-0 durante la primera hora y luego apostará al contraataque con la velocidad de Foster. Su objetivo no es ganar. Es no perder para mantener vivas las opciones de clasificación.
Jugadores clave

Aguirre, por lo visto, ha decidido. En la banda derecha, Gilberto Mora será titular. No es un velocista puro como Lozano. Es un regateador de espacios reducidos, con centro con rosca y cambio de ritmo. Contra bloques bajos, y Sudáfrica se cerrará, es el único mexicano capaz de desbordar por fuera y poner centros medidos. Su descaro no se entrena. Si funciona, se queda. Si no, Fidalgo o Vargas esperan. Edson Álvarez ejercerá de capitán y doble pivote. Johan Vásquez y Jorge Sánchez cerrarán la defensa.

En el otro costado del campo se encontrará Mofokeng,que es la nueva esperanza sudafricana. El extremo del Orlando Pirates ha firmado 18 participaciones de gol este año y encarna el mismo sueño que hace 16 años depositó el país en Tshabalala. Aquel gol a México en 2010 fue un destello eterno. Ese gol le dio baile a aquel mundial y no se habría entendido aquel ambiente inolvidable sin aquel destello. Luego se diluyó en dos empates y una eliminación prematura. Ahora Mofokeng busca lo mismo: que un desborde, una diagonal, una chispa, devuelva a los Bafana Bafana a esa gloria fugaz.



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