El Castellón-Eibar se jugará el viernes 6 de noviembre a las 20:30 horas. LaLiga ha elegido un día laborable para un encuentro que, al anunciarse el horario, enfrenta al tercero y al segundo de la clasificación, separados por un punto. Un duelo con suficientes argumentos para cuidar también a quienes quieren disfrutarlo desde la grada.
Resulta bochornoso que un duelo de este calibre quede fijado en viernes. La trayectoria de ambos equipos convierte el Castellón-Eibar en uno de los grandes atractivos de la jornada, con puntos de peso en la pelea por la zona alta. Un encuentro así merecía más cuidado al encajarlo en el calendario. Adelantarlo al viernes, justo al final de un tramo tan exigente para los albinegros, cuesta todavía más de justificar.
Cuatro partidos en trece días
El CD Castellón recibirá al Sporting el 25 de octubre, visitará al Conquense en Copa el 29 y jugará en Burgos el 1 de noviembre. El partido ante el Eibar cerrará una secuencia de cuatro partidos en trece días, con dos desplazamientos consecutivos antes de regresar a Castalia.
Los armeros disputarán su compromiso anterior el sábado 31 a las 16.15; los albinegros, el domingo a las 18.30. El Castellón tendrá 26 horas y 15 minutos menos entre los inicios de ambos encuentros. Trasladar el duelo al fin de semana no eliminaría esa diferencia, pero ampliaría el margen de recuperación.
Alberto Jiménez abordó este horario en la rueda de prensa previa a Las Palmas. «LaLiga es la que lo pone y hay que asumirlo», señaló el capitán, que situó entre el martes y el jueves la preparación del partido. Su respuesta se centró en la responsabilidad del vestuario: «No hay ninguna excusa».

El descontento tiene antecedentes. En la fase regular de 2025/26, el Castellón disputó nueve encuentros en viernes o lunes: tres fuera y seis en Castalia, el máximo como local junto a Cádiz y Córdoba. En septiembre, ASPECAS volvió a reclamar un reparto más equitativo, según recogió Radio Castellón. La incomodidad viene de lejos, tanto en casa como en los desplazamientos.
Por la entidad del duelo y la exigencia del calendario, el Castellón-Eibar merecía jugarse, por lo menos, en fin de semana, con más margen para preparar una cita de este nivel. Además, LaLiga también debería estar a la altura de los partidos que organiza.



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