El Estadio Ángel Celdrán presenció este domingo un auténtico carrusel de emociones en el encuentro correspondiente a la tercera jornada de la Segunda Federación. La Deportiva Minera y el Orihuela CF se repartieron los puntos (2-2) en un choque que se decidió en unos instantes finales del primer tiempo y, sobre todo, en una reanudación frenética donde se vieron tres goles en apenas cinco minutos.
Dominio escorpión en el primer acto
El choque comenzó con un Orihuela asentado, monopolizando la posesión del balón y marcando el ritmo frente a una Minera bien ordenada pero sin mordiente en los metros finales. Los visitantes avisaron con varios centros laterales hasta que, superada la media hora de juego, la insistencia alicantina encontró premio.
En el minuto 30, una recuperación en campo contrario permitió al Orihuela trazar una transición rápida por banda. Perdomo aprovechó un despiste en la zaga minera para cazar el esférico dentro del área y batir de disparo cruzado al guardameta local, firmando el 0-1 con el que ambos conjuntos se retiraron a los vestuarios.
Cinco minutos de locura tras la reanudación
El descanso pareció transformar a la Deportiva Minera. El cuadro local saltó al verde con una intensidad renovada, apretando la salida de balón rival y generando llegadas con bastante peligro. La recompensa no tardó en llegar: en el minuto 50, Morros conectó un certero remate tras una jugada embarullada en el área oriolana para restablecer el empate (1-1).
Sin embargo, el Orihuela no acusó el golpe. Prácticamente en la siguiente acción de peligro (min. 52′), Solsona volvió a poner por delante al conjunto escorpión culminando una brillante combinación en el balcón del área para situar el 1-2.
Lejos de venirse abajo tras el jarro de agua fría, la Minera volvió a sacar a relucir su garra. En el minuto 55, solo tres minutos después de encajar, Piñán irrumpió con fuerza para enganchar el balón y enviar la pelota al fondo de las mallas, estableciendo el 2-2 definitivo en medio del delirio de la grada.
Desgaste y tablas definitivas
Tras el atracón de goles en el arranque de la segunda mitad, el desgaste físico comenzó a hacer mella en ambos planteles. Los entrenadores movieron sus banquetes en busca de refresco y alternativas tácticas, pero el partido fue perdiendo fluidez.
El Orihuela dispuso de un par de ocasiones mediante balones colgados en los minutos finales, mientras que la Minera intentó hacer daño a la contra, pero los guardametas sostuvieron el resultado. Finalmente, el pitido final confirmó un reparto de puntos trabajador y vistoso que premia la capacidad de respuesta del conjunto murciano y deja al Orihuela con la sensación de haber perdonado tras estar por delante hasta en dos ocasiones.



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