El canterano azulgrana se ha ganado un sitio en el once de Hansi Flick y ya es una de las grandes noticias del espectacular arranque liguero del conjunto azulgrana
La Masia vuelve a llamar a la puerta del primer equipo. Y esta vez lo hace con fuerza. Xavi Espart se ha convertido en una de las grandes revelaciones del inicio de la temporada 2026/27. Con apenas 19 años, el canterano azulgrana ha pasado en cuestión de semanas de ser una promesa con futuro a convertirse en una pieza habitual en los planes de Hansi Flick.
Los números hablan por sí solos. Espart ha sido titular en las cuatro primeras jornadas de La Liga, ha disputado los 360 minutos posibles y suma ya dos asistencias. No ha necesitado un largo periodo de adaptación ni ha aparecido únicamente en partidos de menor exigencia. El técnico alemán le ha dado responsabilidad desde el comienzo y el joven futbolista ha respondido con personalidad.

Su irrupción no es fruto de la casualidad. Espart lleva más de una década formándose en el club después de llegar al Barça en 2015 procedente de la UE Vilassar de Mar. Aunque su posición natural durante buena parte de su formación fue la de centrocampista, su evolución le llevó a ocupar cada vez con mayor frecuencia el lateral. Esa polivalencia se ha convertido ahora en una de sus grandes virtudes.

Un lateral con alma de centrocampista
Lo que más está llamando la atención de Espart no son únicamente sus estadísticas, sino su manera de interpretar el juego. El canterano no se limita a ocupar la banda. Cuando el Barça tiene la pelota, aparece por dentro, participa en la circulación y ayuda a generar superioridades en el centro del campo.
Es precisamente ahí donde encaja a la perfección en la idea de Flick. El entrenador alemán busca laterales capaces de interpretar diferentes alturas y posiciones durante los partidos, y Espart ofrece esa capacidad gracias a su pasado como centrocampista.
Su personalidad con el balón tampoco ha pasado desapercibida. A pesar de su juventud, juega con una tranquilidad impropia de alguien que está viviendo sus primeros meses en la élite. No se esconde y, cuando encuentra espacio, se incorpora al ataque con criterio.
De promesa a realidad
El salto al primer equipo llega después de una temporada de crecimiento acelerado. Espart ya había comenzado a tener protagonismo con el Barça Atlètic y fue una pieza importante del Juvenil A que conquistó Liga, Copa del Rey y UEFA Youth League. Su evolución terminó convenciendo al club, que en agosto de 2025 amplió su contrato hasta 2028.

Ahora, sin embargo, el escenario es completamente diferente. Ya no juega para demostrar que está preparado. Juega para mantenerse.
Y eso supone un desafío enorme. La temporada acaba de comenzar y el calendario todavía no ha mostrado su cara más exigente. Llegarán los grandes partidos, la Champions League, las rotaciones y los momentos en los que la presión aumentará. Será entonces cuando Espart tenga que demostrar que este comienzo no es simplemente un fogonazo de juventud.
Por ahora, las sensaciones son inmejorables. El Barça ha comenzado la Liga con pleno de victorias, lo que significa 12 puntos de 12, mientras que la goleada por 0-5 ante el Valencia en Mestalla confirmó el excelente momento del equipo de Flick.
En medio de este arranque arrollador, Espart se ha ganado su propio espacio. El dorsal 12 ya no representa únicamente a un joven producto de La Masía: representa a un futbolista que empieza a competir de tú a tú con los jugadores de la primera plantilla.
El futuro ya está aquí
El Barça siempre ha encontrado en La Masía una de sus principales fuentes de talento. La generación de 2007 vuelve a demostrarlo. Espart comparte generación con futbolistas como Lamine Yamal, Pau Cubarsí o Marc Bernal, una camada que sigue alimentando de jóvenes talentos al primer equipo.

Aún es pronto para saber hasta dónde llegará su carrera. Comparaciones y expectativas deberán esperar. Pero hay algo que ya nadie puede discutir: Xavi Espart ha aprovechado su oportunidad.
Cuatro partidos, cuatro titularidades, 360 minutos y dos asistencias después, el canterano ya no es una apuesta de futuro. Es una realidad del presente.
Y en un Barça que aspira a ganarlo todo, tener un jugador de 19 años llamando con tanta fuerza a la puerta del once es, sin duda, una de las mejores noticias posibles.



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