Atlanta tiembla: Argentina gana 2-1 con dos gritos en el final y es finalista

En una noche para el infarto en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, la selección argentina escribió una de las páginas más doradas de su historia reciente al remontar 2-1 a Inglaterra en una semifinal que quedará grabada a fuego en la memoria del fútbol mundial.
El ambiente, electrizante desde los primeros acordes de los himnos nacionales anunciaba de antemano un duelo de alta tensión. Durante los primeros 45 minutos, el marcador no se movió, pero la intensidad sobre el césped fue una constante, con un mediocampo trabado y Bellingham jugando con mucha personalidad alejándose de la zona donde estaba siendo diferencial en este campeonato ya que su selección no estaba cómoda ante la agresividad que ofrecían los de Scaloni.
La resistencia albiceleste se quebró en el minuto 55. Anthony Gordon aprovechó un desajuste defensivo para batir al arquero argentino y poner en ventaja a los ingleses, sumiendo a la afición celeste y blanca en un profundo silencio. El golpe fue duro, y el cerrojo británico parecía capaz de sostener la renta hasta el pitazo final.
Pero cuando el reloj ahogaba las aspiraciones argentinas, emergió la figura del capitán. Lionel Messi, que hasta entonces había estado desaparecido del partido, se sacó la chistera en el minuto 84 para asistir a Enzo Fernández, quien soltó un disparo potentísimo desde la frontal del área que se coló como una exhalación en el ángulo rival, estableciendo el angustioso empate que devolvió la esperanza a los sudamericanos.
Sin embargo, la cuota de épica reservada para esta semifinal aún aguardaba el último suspiro. En el minuto 90+2, cuando la prórroga ya se intuía en el horizonte, Messi tomó el esférico por la derecha y colocó un centro quirúrgico al corazón del área. Allí apareció Lautaro Martínez, el ‘Toro’ que había saltado al césped apenas minutos antes, para conectar un testarazo fulminante que hundió a la defensa inglesa tras dejarle sin marca en el área chica y desató la locura en las gradas de Atlanta. Con este gol Argentina deja un eco en la historia del fútbol.
Puntuaciones
Portería
Emiliano Martínez(6): Seguro bajo palos y con buena salida. Poco pudo hacer en el gol de Gordon, donde quedó expuesto ante un mano a mano perfecto. Cumplió en los centros y dio tranquilidad en los minutos de mayor asedio inglés.
Defensas
Molina (4):Sufrió en demasía con las arrancadas de Gordon por su sector. Le costó cerrar los espacios y, en ataque, sus proyecciones fueron imprecisas. El punto débil de la defensa en el primer tiempo.
Cuti Romero (8,5): El defensor fue un coloso en Atlanta. Ganó 7 de 9 duelos aéreos, anulando a Kane en cada centro, y sumó 6 intercepciones y 4 tackles en suelo que cortaron el ritmo inglés. Además, en los momentos dubitativos de Inglaterra, apareció con 3 despejes salvadores en el área chica que evitaron el segundo gol. Jerarquía pura del central de Córdoba.
Lisandro Martínez (8): Tras el Cuti, el mejor del fondo albiceleste. Anticipación quirúrgica y salida limpia con pelota dominada. Tuvo que swr cambiado tras haberse cargado muy temprano con la tarjeta, lo que hizo que fuera sustituido.
Tagliafico (6,5):De gran entrega física pero con limitaciones en la última zona. Se desgastó en subidas y bajadas, aunque pecó de imprecisiones en los centros. Sufrió hasta la llegada a la banda de Nico González que le liberó de tener que ocupar todo el carril.
Centrocampistas
Alexis Mac Allister (6.5): El termómetro del equipo. Dio equilibrio y pausa en un partido de ida y vuelta. Completó el 81% de sus pases y fue el encargado de conectar la defensa con el ataque. Sufrió en el tramo final por el desgaste, pero dejó la inteligencia táctica que el partido requería.
Leandro Paredes (7): El veterano de la sala de máquinas. Puso el pie firme en los momentos de mayor ebullición y cortó varias transiciones inglesas con faltas tácticas inteligentes. Distribuyó con criterio desde atrás, aunque en el segundo tiempo acusó el ritmo y perdió algunos balones en zona peligrosa. Extrañó su cambio cuando las cosas iban mal y estaba siendo el mejor en el eje del medio del campo albiceleste.
Giuliano Simeone (6.5): El guerrero que entendió su rol a la perfección. Fue de más a menos físicamente , lógico para un partido de esta exigencia, pero mientras tuvo piernas fue un puñal por dentro. Aportó profundidad en sus proyecciones sin balón y pelea en cada pelota dividida, algo vital en un partido que fue una auténtica guerra. No deslumbró, pero supo que su misión era desgastar, molestar y crear espacios para que Messi y compañía pudieran explotar. Salió fundido en el minuto 70, pero su sacrificio fue clave para que el equipo no se partiera en dos. Un jugador de estos partidos.
Enzo Fernández (8): El salvador del primer acto de la remontada. Apareció cuando el equipo se desdibujaba para soltar un derechazo potentísimo que se coló en el ángulo. Más allá del golazo, se creció en los minutos finales y le dio una pausa superlativa a la salida argentina.
Delanteros
Julián Álvarez (6): Movilidad y sacrificio táctico. Desgastó a la defensa inglesa con sus constantes desmarques y presionó la salida rival, aunque le faltó presencia y olfato en el área para convertir las escasas oportunidades que generó. Mundial discreto del de Calchín que parece no estar al cien por cien a nivel de concentración.
Lionel Messi (9): La estrella que se escondió para brillar cuando más dolía una realidad que iba a dejar una cicatriz más que abierta por ser semifinales y por encima de eso por ser Ingalterra. Esa estrella es Messi. Durante 80 minutos pareció fuera del partido, pero entonces sacó su chistera para asistir a Enzo con un pase magistral. No le ha hecho falta ser maradona en el azteca ni tener la suerte de la inspiración. Leo tiene, a sus casi 40, la capacidad de entender donde está la debilidad y fragilidad del rival. Tuchel se lo dejó en bandeja tras haber condenado a su equipo al embotellamiento desde el 70. Ahí provocas a Leo a ser decisivo como fue dejando que piense y frote la lámpara en tres cuartos que es donde sigue siendo el mejor. Y cuando la historia pedía más, en el 90+2, colocó un centro quirúrgico para que Lautaro sentenciara. No hizo goles, pero sus dos asistencias valen un boleto a la final. Golpe de autoridad y genio absoluto. No los habrá como él, no merece la pena atreverse a comparar.
Suplentes
Nicolás González (7): El ingresado que estiró el equipo cuando más lo necesitaba. Su entrada por la izquierda dio amplitud y profundidad, y fue crucial en los ataques aéreos, ganando varios duelos de cabeza en el área rival que desordenaron a la defensa inglesa. Además, su entrega física fue monumental: presionó sin balón y recorrió cada metro para ayudar en la cobertura defensiva. No tuvo la fortuna de marcar, pero su impacto táctico fue determinante para que el equipo encontrara espacios en los minutos finales.
Rodrigo De Paul (7.5): Ingresó inspirado y demostró por qué es un jugador de partidos grandes. Lejos de limitarse a correr, aprovechó su buen pie en tres cuartos de cancha para filtrar pases entre líneas y asociarse con Messi. Firmó dos centros exquisitos desde la derecha que generaron peligro constante, uno de ellos al minuto 88 que casi termina en gol de Lautaro antes del definitivo. Su calidad en la última zona fue el combustible que alimentó la remontada.
Nicolás Otamendi (7): El veterano entró para dar seguridad y cumplió con creces. Su autoridad en el área fue pasmosa: llegó, puso el pecho y ordenó a la zaga en los minutos de mayor nerviosismo. Cortó dos centros venenosos con una anticipación milimétrica y transmitió una calma que el equipo necesitaba tras el empate. Sin florituras, pero con la jerarquía de un capitán.
Gonzalo Montiel (4): Entró mal y dejó serias dudas. No dio un centro bueno en todo su tiempo en el campo, siempre precipitado y sin encontrar destinatario. Además, en defensa fue un problema ante Rashford, quien le ganó la espalda en dos ocasiones y generó dos centros que casi significan el 2-1 para Inglaterra. Su actuación fue la única nota negativa en los cambios de Scaloni.
Lautaro Martínez (9): El héroe de la noche. Marcó el gol más importante de su vida con un movimiento inteligente que desarboló por completo a la defensa inglesa. Se metió entre Konsa y Stones, quienes defendieron mal su área y perdieron la referencia del delantero. El ‘Toro’ leyó perfectamente el centro de Messi, se anticipó a ambos centrales y conectó un testarazo imparable que selló la clasificación. No solo el gol: en sus minutos, cada balón que tocó fue una amenaza.





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