El partido entre Brasil y Noruega hace inevitable pensar en Japón, que podría haber jugado este encuentro ante los vikingos comandados por Haaland. Más aún viendo como han competido en esta Copa del Mundo donde faltó atrevimiento en el momento decisivo.
Este mismo lunes, contábamos como la Brasil de Carlo Ancelotti obtuvo su billete a octavos con un agónico tanto de Gabriel Martinelli en el último minuto de partido. Esa fue la guinda a una segunda parte notable del combinado carioca, pero también fue la estocada final para unos nipones que renunciaron a su forma de jugar.
Doan y Nakamura, soldados desaparecidos en combate
Desde que arrancó su camino ante Países Bajos, Haijme Moriyasu ha demostrado ser un seleccionador valiente y con planteamientos ofensivos. Simplemente hay que observar como hasta 4 delanteros han sido de la partida en casi todos los encuentros.
Contra Brasil, el más explosivo fue Daizen Maeda sin ninguna duda. El ex del Celtic de Glasgow ha sido un puñal por la derecha, su velocidad le ha permitido llegar con mucho peligro a área rival, pero también hacer presiones constantes con las que ha puesto a defensas enteras en jaque.
Al margen de Maeda, Nakamura, quien irrumpió con fuerza en el debut, estuvo negado. El otro extremo nipón se pegó una paliza corriendo detrás del balón. No aportó ese desborde ni disparo lejano que sí exhibió ante Holanda.
Por otro lado está Doan, el delantero del Eintracht de Frankfurt fue una de las revelaciones en Catar pero en esta Copa del Mundo ha sido el menos activo de los hombres de ataque. Contra Brasil no fue una excepción, al igual que Nakamura hizo muchos kilómetros persiguiendo sombras y no aportó ni llegada ni ocasiones.
Sorprendente escudero para Kamada
A pocos días de medirse a Países Bajos, Moriyasu recibía el mazazo de la lesión de Wataru Endo quien anunción su retirada de la selección al abandonar la concentración.
La ausencia del volante del Liverpool dejaba huérfano a Kamada quien necesitaba un socio que aportara equilibrio y trabajo sin balón. Lo cierto es que este contratiempo ha servido para ver una nueva cara que ha llenado el hueco de Endo. Es el caso de Kaishū Sano.

Kaishu Sano celebra su gol ante Brasil en dieciseisavos ante Brasil/ Diario Olé
El mediocentro del Mainz ha llegado a la lista del Mundial envuelto en ruido mediático. Japón destaca por ser un país muy seguro y riguroso con el cumplimiento de las leyes, por eso llama la atención casos como el de Sano.
En 2024, Kaishū fue arrestado junto a dos hombres por agredir presuntamente a una mujer en un hotel de Tokio. Finalmente, fue absuelto sin cargos.
Dentro del verde, el papel de Sano ha sido mucho más positivo. No solo por el gran gol ante Brasil, es por todo lo que aportaba sin balón, las recuperaciones en zonas peligrosas y un gran entendimiento con Daichi Kamada que le ha convertido en fijo.
«Es increíble pero no se me da»
La frase se atribuye a Leo Messi, harto de quedarse a las puertas del éxito con Argentina, decidió salir de la Selección resumiendo todos sus motivos en esas 7 palabras.
Seguramente, Moriyasu y muchos de sus jugadores, envueltos en lágrimas, formulaban esa frase una y otra vez. Desde que Japón debutó en un Mundial en Francia 98´han sido incapaces de superar una eliminatoria.

Hajime Moriyasu pide perdón a la afición tras caer eliminado ante Croacia en Catar 2022/ Facebook
Paraguay en Sudáfrica desde los penaltis; Bélgica en Rusia con una remontada épica, Croacia en Catar, de nuevo desde los once metros y ahora Brasil en la última jugada han arrebatado a los nipones la posiblidad de ahuyentar esta leyenda negra.
La cultura japonesa ensalza valores como la paciencia, la resiliencia y la capacidad de encajar los golpes y seguir. Pero es frustrante, casi anulador, ver como te das contra el mismo muro una y otra vez. En situaciones así es difícil pensar si el problema es propio, ajeno o simplemente es una maldición irrompible. Dentro de cuatro años tocará medirse a esos fantasmas de nuevo.





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