Bélgica protagonizó una de las actuaciones más contundentes de estos octavos de final y eliminó a Estados Unidos con un 1–4 que dejó pocas dudas sobre la superioridad europea. El partido, disputado en el Lumen Field de Seattle ante más de 69.000 espectadores, estuvo marcado por la intensidad, la polémica previa y la explosión definitiva de Charles De Ketelaere, que firmó un doblete y lideró a su selección hacia los cuartos de final, donde se enfrentará a España.
Un contexto cargado de tensión
La previa del encuentro estuvo envuelta en controversia. La FIFA decidió levantar la sanción a Folarin Balogun, expulsado en el duelo anterior ante Bosnia, después de una mediación directa del presidente estadounidense Donald Trump. La delegación belga expresó su malestar por lo que consideró un trato de favor hacia el anfitrión, pero una vez comenzó el partido, la selección dirigida por Rudi García se encargó de que la conversación girara únicamente hacia el fútbol.
Estados Unidos llegaba con la ilusión de superar unos octavos que históricamente se le han atragantado, mientras que Bélgica buscaba reivindicarse tras una fase de grupos irregular. El choque prometía ritmo, presión y duelos físicos, y cumplió con creces.

Primera Parte: Bélgica golpea primero y mejor
El inicio fue un aviso de lo que vendría. Bélgica salió con una presión alta, líneas juntas y una agresividad que incomodó a Estados Unidos desde el primer minuto. A los 9’, una recuperación de Nicolas Raskin permitió lanzar una transición rápida que terminó con De Ketelaere definiendo con precisión para el 0–1. El delantero del Atalanta, cuestionado en meses anteriores, firmó una actuación de enorme madurez.
Estados Unidos tardó en reaccionar, pero lo hizo a balón parado. En el 31’, Malik Tillman ejecutó un tiro libre que se desvió en la barrera y sorprendió a Casteels, poniendo el 1–1 y encendiendo al público local. Sin embargo, la alegría duró apenas dos minutos. En el 33’, Leandro Trossard ganó línea de fondo y centró con calidad para que De Ketelaere, de cabeza, firmara el 1–2 y su doblete personal.
El golpe psicológico fue evidente: Bélgica recuperó el control, Estados Unidos perdió fluidez y el partido se inclinó definitivamente hacia el lado europeo.

Segunda Parte: el error que cambió todo
Tras el descanso, Estados Unidos intentó adelantar líneas y buscar a Balogun, pero un error individual terminó por sentenciar el encuentro. En el 57’, el portero Matt Freese dudó en un despeje sencillo, dejó la pelota muerta en el área y Hans Vanaken aprovechó el regalo para marcar el 1–3. El estadio quedó en silencio y Bélgica, que ya dominaba el ritmo, pasó a controlar el partido con comodidad.
Con Estados Unidos obligado a arriesgar, Bélgica encontró espacios para correr y gestionar el desgaste. Onana, lesionado en la primera parte, fue sustituido, pero el equipo mantuvo su solidez. En el 93’, Romelu Lukaku cerró la goleada con el 1–4, dedicando el tanto a su compañero lesionado.

Conclusión: Bélgica se reivindica
El 1–4 refleja con fidelidad lo ocurrido en Seattle: Bélgica fue más intensa, más eficaz y más madura en todas las fases del juego. De Ketelaere firmó su mejor noche con la selección, Trossard volvió a ser decisivo y Vanaken aportó jerarquía en el medio. Estados Unidos, pese al empuje del público y la polémica previa, quedó claramente superado.
Bélgica avanza a cuartos con una confianza renovada y se enfrentará a España el 10 de julio en Los Ángeles, en un duelo que promete ser uno de los más atractivos del torneo.





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