Inglaterra ha logrado su clasificación para los octavos de final tras una gran actuación de Harry Kane en los minutos finales del encuentro marcando un doblete para remontar el partido.
Inglaterra, una de las selecciones favoritas del torneo, se enfrentaba ayer a un rival complicado como lo es el Congo. La previsión general pronosticaba una victoria fácil para los ingleses, pero los congoleños no quisieron ceder ante las expectativas internacionales.
El encuentro comenzó y los Leopardos no quisieron esperar al primer golpe, imponiendo su juego en los primeros minutos y logrando adelantarse en el minuto siete. El Congo lo tenía claro: no quiso ser menos y fue a por todas. Los ingleses, por su parte, quedaron tocados. No se esperaban el primer zarpazo y continuaron el encuentro intentando hacer frente a su mal comienzo, aunque sin éxito durante toda la primera parte, yéndose al descanso por debajo en el marcador y con un reloj de arena al que cada vez le faltaba menos para dar su veredicto.

En la segunda parte Inglaterra quería más, pero el Congo resistía. El marcador no se movía y llegaba la desesperación. Tras la pausa de hidratación, los ingleses continuaban con su objetivo, pero ya rondaba el minuto 70 y se mascaba la tragedia. Dicen que los líderes aparecen cuando más se les necesita, y ese fue Harry Kane, un líder que acudió al rescate de un país entero poniendo todo su corazón sobre el césped. Tan solo 11 minutos le bastaron al capitán inglés para clasificar a los «Three Lions» a los octavos de final, cerrando en el minuto 86 un doblete de esos que se quedarán en la memoria de muchos. En la celebración se hizo notar la pasión de un capitán que no permitió que su barco se hundiera sin encontrar el oro. El destino ha querido ver a Inglaterra jugar una ronda más y Kane ha querido hacer realidad la ilusión de un país, porque la Copa del Mundo no es solo un trofeo, es el Wonderwall de una nación entera.



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