El conjunto local sufrió el asedio bosnio tras la roja a su goleador, pero un golpe de falta de Tillman en el tramo final sentenció el pase a octavos, donde espera Bélgica

Estados Unidos está en octavos de final del Mundial 2026. Lo consiguió, pero el partido ante Bosnia y Herzegovina dejó más dudas que certezas, más preocupación que euforia. Los locales vencieron por 2-0 en un encuentro que tuvo de todo: un gol en el descuento de la primera parte, una expulsión polémica en el segundo tiempo, un asedio rival con un hombre más y un golpe de falta en el tramo final que calmó los nervios. El premio, eso sí, llegó con la facturade que Folarin Balogun, el máximo goleador del equipo, vio la roja directa y será baja para el cruce de octavos ante Bélgica, que viene de resucitar al cuarto partido ante una Senegal que les sometió durante 80 minutos.
Bosnia se despide con honores

No se puede decir que Bosnia regalara nada. Al contrario. El conjunto balcánico, fiel a su identidad durante todo este torneo. Competitivos aguerridos y usando el juego directo como arma principal. Bosnia no vino a especular ante el anfitrión. Vino a morder, a incomodar y a demostrar que, pese a no ser un favorito, tiene argumentos para competir en eliminatorias de Mundial.
Sin embargo, su propuesta adoleció de un problema estructural: la falta de calidad diferencial en ataque. La ausencia por lesión de Edin Dzeko, el único jugador con pedigrí de élite en sus filas, lastró cualquier intento ofensivo bosnio. Llegaban, sí. Centraban, sí. Tiraban a puerta, sí. Pero no tenían a ese killer ni esa esencia de competición. Bosnia fue competitiva, pero le faltó ese plus de clase que solo dan los grandes jugadores, sobretodo en una segunda parte con mucho ruido y pocas nueces.
Pochettino, la pausa de hidratación y Tilmann calmaron los nervios tras la expulsión

En medio de la tormenta, apareció la figura de Mauricio Pochettino. El técnico argentino, consciente de que su equipo se desangraba, aprovechó la pausa de hidratación para recomponer el esquema y, sobre todo, para alentar a los suyos. Sus instrucciones fueron claras: replegarse bien, esperar el momento y golpear al contraataque. Los cambios, la entrada de Musah para dar frescura al centro del campo y la de Wright para fijar la presión, surtieron efecto inmediato.
Y en una de esas transiciones, llegó la sentencia. Minuto 81, falta frontal a favor de EE.UU. Su disparo fue perfecto: potente, con efecto y ajustado al palo izquierdo. Vasilj, que ya había fallado en el primer gol, volvió a quedarse a medio camino. Era el 2-0 y el golpe definitivo.
Victoria con factura

Estados Unidos pasa a octavos, pero el camino se ha vuelto cuesta arriba. El equipo demostró una resiliencia que no se veía desde 2002, supo sufrir, replegarse y golpear en el momento justo. Sin embargo, la victoria tiene un coste elevadísimo, Balogun, su máximo goleador y referente ofensivo, será baja para el cruce ante Bélgica. Una baja sensible que obligará a Pochettino a reestructurar su ataque. Bosnia, por su parte, se marcha con la cabeza alta. Fue más que competitiva, plantó cara hasta el final y demostró que, con Dzeko, otra historia podría haberse escrito. Pero sin su estrella, el equipo balcánico evidenció esa falta de calidad diferencial que separa a los buenos equipos de los grandes.
Ahora, a pensar en Bélgica. Sin Balogun, con la duda de si la defensa aguantará otro asedio y con la certeza de que Pochettino tendrá que volver a sacar su mejor versión desde el banquillo. El sueño continúa, pero la pesadilla de la roja a Balogun empaña una noche que, sin ella, habría sido perfecta.




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