Colombia dio un paso firme hacia los dieciseisavos del Mundial 2026 tras vencer por 1–0 a la RD del Congo en un partido más sufrido de lo previsto. El Estadio Akron de Guadalajara se tiñó de amarillo desde horas antes del encuentro, y la afición cafetera respondió con una energía que acompañó al equipo durante los 90 minutos. Sin embargo, la selección dirigida por Néstor Lorenzo tuvo que batallar contra un rival físico, ordenado y con un portero en estado de gracia. El gol de Daniel Muñoz, ya convertido en uno de los héroes del torneo, terminó decidiendo un duelo que exigió paciencia, carácter y precisión en los momentos clave.
Primer tiempo: dominio sin recompensa
Desde el pitido inicial, Colombia asumió el control del partido. La posesión fue claramente cafetera, con un mediocampo que movió la pelota con fluidez y buscó constantemente a los extremos. Luis Díaz fue el más desequilibrante, generando superioridades por la izquierda y obligando a la defensa congoleña a replegarse con rapidez.
A los 12 minutos llegó la primera gran ocasión: un remate de Jhon Arias que Mpasi desvió con una estirada espectacular. Ese sería el primero de varios duelos directos entre Colombia y el portero congoleño, que se convirtió en la figura del encuentro durante la primera mitad.
Colombia insistió con centros, combinaciones interiores y disparos desde media distancia. James Rodríguez, titular una vez más, filtró varios pases que rompieron líneas, pero faltó precisión en la definición. El Congo, por su parte, apostó por un bloque medio-bajo y transiciones rápidas lideradas por Bakambu y Wissa. Su única llegada clara llegó al 41’, cuando un centro de Masuaku cruzó el área sin que nadie pudiera empujarlo.
El descanso llegó con un sabor agridulce para Colombia: dominio absoluto, pero sin gol.

Segundo tiempo: el muro africano y la búsqueda del cambio
La segunda parte mantuvo el mismo guion, aunque el Congo adelantó ligeramente sus líneas para incomodar la salida colombiana. Esto generó un partido más físico, con duelos constantes en el mediocampo y menos espacios para los creativos cafeteros.
Aun así, Colombia siguió generando peligro. Luis Díaz marcó un gol al 56’, pero fue anulado por una falta previa. Minutos después, otro tanto suyo quedó invalidado por fuera de juego milimétrico. La frustración comenzaba a aparecer, y Lorenzo decidió mover el banquillo: entraron Juan Fernando Quintero y Jhon Durán, buscando más claridad y potencia ofensiva.
El Congo, mientras tanto, resistía con orden y apostaba por sorprender en alguna transición. Camilo Vargas tuvo que intervenir al 68’ para evitar un remate peligroso de Wissa, recordando que el partido seguía abierto.
El gol: Daniel Muñoz rompe el cerrojo
El momento decisivo llegó al minuto 76. Tras una larga posesión, Quintero recibió entre líneas y, con la calidad que lo caracteriza, filtró un pase perfecto hacia Daniel Muñoz, que apareció desde atrás con potencia. El lateral controló, avanzó un paso y sacó un zurdazo que, tras un leve desvío, dejó sin opciones a Mpasi. El estadio explotó. Colombia por fin encontraba el gol que tanto había buscado. Muñoz, que ya había marcado en el debut, volvió a ser determinante y se consolidó como una de las figuras del equipo.
Final de sufrimiento y oficio
Los últimos minutos fueron intensos. El Congo adelantó líneas y generó dos ocasiones claras: un remate de Mbuku que Vargas contuvo con seguridad y un cabezazo de Mbemba que pasó muy cerca del poste. Colombia respondió con contragolpes liderados por Durán y Díaz, pero no logró sentenciar. Finalmente, el pitido final confirmó un triunfo sufrido pero merecido.

Clasificación asegurada y confianza en alza
Con este 1–0, Colombia suma seis puntos, asegura su clasificación y mantiene el liderato del grupo. El equipo mostró madurez, variantes y capacidad para ganar incluso cuando el partido se complica. La RD del Congo, pese a la derrota, dejó una imagen competitiva y dependerá de sí misma en la última jornada.



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