La manita encajada contra Suecia esta pasada madrugada ha sido motivo de peso para prescindir del técnico galo que protagoniza algo pocas veces visto. Abandona el puesto antes de concluir el campeonato.
No han pasado ni 24 horas de la goleada escandinava en Monterrey y ya está declarado el primer terremoto, futbolístico, de la Copa del Mundo. Túnez ha fulminado a Lamouchi después de la penosa imagen ofrecida en el debut en un campeonato, del que tienen pie y medio fuera.
Lo que mal empieza, mal acaba
El entrenador francés llegaba a las águilas de Cartago como un apagafuegos. Túnez había hecho un papel muy pobre en la Copa África de Marruecos, donde cayó en octavos de final contra Mali en la tanda de penaltis.

Los jugadores suecos celebran ante la resignación de Rekik/ The Objective
Las ambiciones africanas eran mucho mayores y el próximo objetivo era llegar al Mundial en la mejor forma posible. Lo cierto es que Túnez se ha clasificado con holgura, siendo una roca y dejando la portería a cero durante los 12 partidos de clasificación. Racha que se rompió anoche.
El medio de la historia ha sido histórico, pero el principio y el final han sido exactamente iguales, abruptos y en un contexto de incertidumbre. Ahora es momento de caos y la sensación es que se está viviendo algo insólito.
Cortando el problema desde la raíz
Los mundiales son torneos cortos, pero muy intensos, al igual que las emociones que se viven durante las concentraciones. En ocasiones estos sentimientos se mantienen a raya y se aparcan y luego hay casos donde todo salta por los aires.

Nikola Anelka y Raymond Domenech en un entrenamiento en el Mundial de Sudáfrica/ El Mundo
Hace poco más de mes y medio se estrenó en Netflix un documental sobre el motín de la Selección Francesa en el Mundial de Sudáfrica donde a Raymond Domenech se le fue la situación de las manos. Muchos jugadores se negaban a entrenar, Anelka y el seleccionador se dedicaban desplantes en el descanso y, en resumen, el ambiente era irrespirable.
Es muy difícil saber como estaban los ánimos al regresar de Monterrey y como de crispado estaba el ambiente. Pero no es difícil intuir que desde la federación tunecina no han querido que la sangre llegase al río.
¿Y ahora quién coge el timón?
Siempre es difícil encontrar un recambio cuando se produce una destitución repentina. Pero cuando sucede en pleno Mundial y con una situación tan delicada, el asunto es mucho más complejo.
A las pocas horas de confirmarse el despido, la prensa tunecina ha filtrado un nombre. Monder Kebaier, que ya está integrado en el organigrama de la federación.
Esto quiere decir que el técnico tunecino ya está dentro de la concentración de las Águilas de Cartago y va a coger el mando de Túnez en lo queda de Copa del Mundo. Luego el destino decidirá.
El margen de maniobra es casi nulo, con un golaverage muy negativo y con Japón como próximo rival esperando la madrugada de este próximo domingo.
Algo tan anómalo como precipitado
Cesar un seleccionador genera un debate nacional pero en plena competición peor todavía, además queda claro que pegar un giro tan bruco no funciona.

Fernando Hierro abraza entre lágrimas a Sergio Ramos tras caer en Rusia 2018/ Marca
El caso más mediático y reciente es la destitución de Julen Lopetegui que se marchó de Rusia tras firmar con el Real Madrid en 2018. El parche fue Fernando Hierro y el un Mundial y una gestión esperpénticas, la Roja se marchó en octavos ante la anfitriona en penaltis.
Otro seleccionador mítico que hizo las maletas a la primera curva fue Carlos Alberto Parreira al que cesaron del banquillo de Arabia Saudí en Francia 98. Justo en esa Copa del Mundo Túnez vivió una experiencia que sirve de precedente cuando destituyó a Henryk Kasperczak. El cambio de rumbo fue nulo. La moraleja de todo esto es que, en estos casos, es peor el remedio que la enfermedad.



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