Los diablos rojos están llenos de espíritu juvenil que podría ser la clave para llegar lejos este Mundial.
La única vez que la frase «ojo con Bélgica» que llevamos repitiendo tantos años, se cumplió, fue en el Mundial de 2018, cuando consiguieron llegar a semifinales y quedar terceros. Fue esa la «generación dorada» de los diablos rojos, de la que hoy nos encontramos tres vestigios, Lukaku, Cortuois y De Bruyne. Estrellas como Hazard ya han dejado su hueco en la selección, que lo están ocupando jugadores jóvenes con talento, gracias, en parte, al seleccionador Rudi García.

Rudi García es ya un entrenador experimentado, con AS Roma y Olympique de Marsella, caracterizado por saber trabajar con jugadores jóvenes. Cuando entranaba al Lille, le dio la oportunidad a un jovencísimo Eden Hazard. Rudi García llega a Bélgica con la intención de traer una nueva y renovada energía a la selección y modernizar su fútbol.
La pieza clave de este equipo será Jérémy Doku, extremo izquierdo del Manchester City, conocido por su velocidad y desborde, que esta temporada ha acabado de afinar y perfeccionar su acierto de cara a portería. El esquema de Rudi García es un 4-2-3-1 en el que querrán atraer al rival con la posesión para poder tirar pases largos a sus extremos y lanzar a la bala de Doku. Esta estrategia será la más utilizada, pues esta Bélgica se está caracterizando por elaborar ataques muy rápidos que acaban siendo letales para el contrario. Si Doku sigue en este gran estado de forma, algunos lo denominan ya como el sucesor de Hazard.

Los belgas llevan desde septiembre sin perder ni un solo partido. En la clasificación al Mundial acabaron primeros de grupo sin una derrota y con partidos destacados por la cantidad de goles encajados.
El bloque más flojo de la selección es su defensa, una vez retirados el impenetrable muro que formaban Vertonghen y Alderweireld. Para intentar reforzar esto, Rudi García apuesta por un doble pivote formado por Tielemans y Witsel, que ya no está en su mejor momento, por lo que le podría suplir Amadou Onana. Este podría jugar un gran papel, pues tiene una gran conexión con Tielemans al jugar ambos en el Aston Villa y promedia unos números defensivos muy buenos, con 2.8 recuperaciones por partido esta temporada.
Gracias a este doble pivote, De Bruyne cuenta con una solidez a su espalda que le permite estar más libre dentro de ese 4-2-3-1. El jugador del Napoli es consciente de que va a ser fundamental en el juego de su selección y por eso intentará ser omnipresente en el campo, tanto para empezar la jugada desde atrás como para ser el finalizador del contrataque. Junto con Thibaut Courtois, ambos serán los estandartes veteranos de la selección belga.
Rudi García dijo que tenía que convocar para este Mundial a Lukaku por lo que representa, máximo goleador de la historia de Bélgica, pero veremos si su estado físico le permite hacerse un hueco en la delantera. El que más le dispute el puesto será Matías Fernández-Pardo o De Ketelaere, que ha sido al que más hemos visto jugar de 9 en los últimos partidos. Lukaku, pese a su gran definición y olfato en el área, siempre ha generado dudas para los momentos importantes.
Muchos belgas que parecían prometedores para ganarse su nombre en la convocatoria al final no han sido seleccionados. Uno de ellos es Mika Godts, extremo del Ajax, con 17 goles y 15 asistencias esta temporada, parecía un buen recurso para la delantera belga al ser rápido y con buen control del balón. Otros nombres que sorprende su ausencia son Lois Openda y Romeo Lavia.



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