El combinado japonés es uno de los grandes tapados de esta Copa del mundo, después de firmar una sorprendente actuación en Qatar quieren volver a romper moldes con esta talentosa generación.
Muchos jóvenes hemos pasado las tardes pegados a la televisión, tocaba merendar antes de hacer los deberes y un equipo de leyenda irrumpía a ritmo de una pegadiza sintonía, los chicos del instituto Raimon.
Mark Evasns, Axel Blaze o Jude Sharp hacían maravillas con el balón y por mucho tiempo pensábamos que el fútbol japonés solo se limitaba a las super técnicas que hacían los personajes del famoso manga japonés.
Kubo al frente de una generación histórica
Si algo ha cambiado completamente en la selección nipona es que casi todos los jugadores están en Europa y algunos, en clubes asídusos en Europa. Maeda, Doan, Endo, Kamada…
Más allá de estos nombres, la figura de Take Kubo destaca por encima de las demás. Es cierto que este año ha sido muy irregular por culpa de las lesiones pero cuando Matarazzo lo ha tenido a su disposición ha mostrado esa calidad diferencial.

Take Kubo en un partido con la Real Sociedad esta temporada/ La Razón
La Real Sociedad este año ha estado falta de ese desborde y gol de Kubo. Sobre todo en las primeras jornadas cuando, al igual que todo el equipo, no estaba a tono. Justo cuando Matarazzo tomó las riendas el extremo asiático cayó lesionado de larga duración y no ha sido hasta la recta final de curso que no ha entrado en dinámica. Justo a tiempo para llegar al Mundial.
En busca de otra campanada 4 años después
En el pasado mundial de Catar, la selección del Sol Naciente partía como una de las candidatas a quedarse fuera en un grupo con Alemania y España, incluso Costa Rica tenía más cartel.
Pero si algo caracteriza a la cultura japonesa es que no les importa el ruido, y acaban dando resultados a partir del trabajo silencioso. El primer golpe de efecto fue ganar a los germanos, una selección que llevan en crisis, casi desde que levantaron el Mundial de Brasil de 2014.
Los nipones se llevaron los tres puntos en el último cuarto de hora con los goles de Doan y Asano, que daban la vuelta al tanto de Gundogan de penalti.
Tras caer por la mínima ante Costa Rica, llegó la gran noche nipona. Después de que España se pusiera por delante gracias a un tempranero gol de Álvaro Morata, Japón fue capaz de poner el grupo patas arriba en dos minutos de polémica, frenesí y dudas.

Mitoma trata de salvar el balón en la línea ante la mirada de Simón y Carvajal/ Aristegui Noticias
En el 47 de partido Doan robó la pelota en el balcón del área española, escorado al flanco derecho colocó un ajustado disparo al palo imposible para Unai Simón. Los de Luis Enrique no se lo creían.
Solo tres minutos después, con el susto en el cuerpo, Japón volvió a pegar otro zarpazo. Doan apura línea de fondo y la pone atrás hacia la otra banda. Mitoma llegó muy forzado y la puso en la línea para Tanaka. En un primer momento la bola había salido completamente. No obstante, después de una tensa revisión del VAR, el esférico se quedó a una pequeña porción de salir.
El sueño japonés terminó en octavos donde la selección de Croacia se impuso en los penaltis, pero después de lo protagonizado en la liguilla. El nombre de Japón resonaba en todo el globo terráqueo.
Un grupo tan abierto como divertido
Habrá tiempo de analizar al resto de contrincantes pero, de entrada, Holanda, Japón, Suecia y en menor medida Túnez no generan consenso en los dos nombres que avanzarían a dieciseisavos.
Los neerlandeses quieren hacer una gran actuación y que esta generación de el salto definitivo, el combinado escandinavo quiere volver a resurguir con Gyokeres a la cabeza . El propio equipo nipón y Túnez que parte como cenicienta.
Dicho esto, es un grupo donde cualquiera de las tres primeras selecciones firmaría un fracaso si hiciese las maletas en la primera fase.
Posible once

Posible alineación de Japón/ La Pizarra del Míster



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