La situación que atraviesa el Real Murcia es probablemente el momento más crítico de los últimos años en el infierno del fútbol de barro. Un equipo repleto de grandes futbolistas que pelea por mantener la plaza en la tercera categoría del fútbol español.
La séptima ciudad española pasa por un momento muy crudo a nivel futbolístico. Un Real Murcia que ya acoge a su tercer entrenador en una temporada de transición que aspiraba a puro éxito. Los grandes movimientos y la calidad de la plantilla apuntaban a un lanzamiento del equipo sobre los demás rivales del Grupo II de Primera Federación, pero la realidad es totalmente distinta.
La cruda realidad de un equipo apagado
Con una afición volcada y un proyecto ilusionante, el equipo grana lleva nueve partidos consecutivos sin conocer la victoria (uno de ellos amistoso). Una situación anormal para lo que la directiva preveía a principios de temporada tras un mazazo en la pasada campaña cayendo eliminados en playoff contra el Nástic de Tarragona.
Con la destitución de Joseba Etxeberría y el ascenso de Adrián Colunga desde el filial, el Real Murcia recuperó esas sensaciones de equipo constante y solvente, pero desde aquel empate en los minutos finales contra el Hércules de Alicante, nada volvió a ser lo mismo.
Jornada tras jornada, el equipo se veía frustrado y apagado por la ausencia de juego y gol. Una situación preocupante que ponía contra las cuerdas a uno de los mejores contendientes de la categoría. Contra todo pronóstico el Real Murcia lucha por no descender hasta la cuarta categoría del fútbol español y esta misma semana tendrá una oportunidad de oro para salir del descenso.
La jornada 23 tuvo que ser aplazada debido a los contratiempos con el temporal que sufrió la zona de Andalucía a principios de este año. El partido correspondiente a esas fechas contra el Marbella se movió hasta este próximo miércoles día 11 de marzo en el Enrique Roca de Murcia. Una fecha complicada debido a la coincidencia de los partidos de la UEFA Champions League y el mal horario del que nada puede hacerse por cambiar.
El Real Murcia cuenta con esta última oportunidad para escapar de esta pesadilla que no parece acabar. Lo hará frente al último clasificado del grupo que llega con una dinámica fatídica y con la moral bastante desgastada aunque conscientes de la problemática por la que atraviesa el rival. No se espera una gran entrada, pero el juego debe prevalecer y ser protagonista para poner fin a la peor racha de los últimos años.




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