El equipo minero ha sacado un punto valiosísimo, merced a un cabezazo de Chikola, de una de las canchas más difíciles del grupo 4º de 2ª RFEF, como es La Condomina, donde ambos equipos han firmado un encuentro lleno de parones, ocasiones a medias y goles en los últimos minutos.
Caramelo envenenado en forma de expulsión
Nada más comenzar el partido todo se presentaba de cara para los locales, pues a los 5 minutos de partido, Alberto Soto recibía una fuerte entrada de Becken muy cerca de su banquillo.
Las protestas, tanto de Óscar Ibáñez desde el verde, como de Germán Crespo, hoy desde la grada cumpliendo sanción eran unánimes.
La decisión del colegiado balear tampoco ha admitido dudas, roja directa para la incredulidad del jugador minero y la resignación de Miguel De La Fuente y los suyos que han tenido que jugar en inferioridad desde bien pronto.

Alberto Soto está en el césped tras recibir la entrada de Becken/ Diario La Opinión
Sin embargo, lo que parecía un contratiempo para los visitantes se ha transformado en un problema para el UCAM, pues los jienenses se han parapetado atrás, metiendo mucha gente por el medio, con un David Velázquez omnipresente y una seriedad atrás que no es habitual de un equipo con 10.
Este planteamiento ha provocado que los universitarios solo hayan podido generar peligro con jugadas individuales de Alvarito y con disparos desde la frontal de Dani Aquino o Urcelay, que se han marchado fuera por poco. E Linares por su parte ha intentado pillar la espalda de los centrales, sobre todo de Omar que no ha sido contundente en la mayoría de duelos. Esto ha provocado que los mineros hayan trasladado cierta sensación de peligro.
Segundo tiempo de dominio local en igualdad de condiciones
Tras el paso por vestuarios el equipo universitario ha tenido que modificar el sistema, dando la alternativa a Pontones y al debutante Marco Campillo, con los que buscaba rupturas por banda y criterio por el medio.
No obstante, el fútbol no es una ciencia exacta y todo puede cambiar en cuestión de segundos, 120 en concreto es lo que tardado el UCAM en quedarse con 10 después de que Alvarito haya dado un rodillazo al portero visitante, Diego Barrios, tras esa aparatosa jugada el «7» azulón se ha ido a la ducha antes de tiempo.
Pero la roja ha desencadenado los mejores momentos del UCAM que poco a poco ha ido metiendo al Linares en campo contrario, las llegadas eran constantes. Especialmente por el costado derecho donde Pontones ha gozado de espacio y libertad para ganar línea de fondo en múltiples ocasiones.
Sus centros han provocado las mejores ocasiones universitarias en la cabeza de Sergi y Urcelay, pero sus remates no encontraban portería. Los visitantes, esperaban su momento a la contra y justo así, han llegado las más claras.
Una de ellas ha sido pasada la hora de partido, en un balón de Aguado, que tras ganar la línea de fondo, dejaba a Diego Fernández el gol en bandeja, pero una gran mano de Ackermann mantenía la igualada. Precisamente el «9» de los jienenses ha mandado otra aún más clara al limbo, 10 minutos después ha recibido solo en el punto de penalti y en lugar de cruzarla ha disparado a los pies de Javi Ramírez quién ha despejado el cuero.
Descuento frenético en un partido avocado al empate
El ambiente, como la mañana era raro, daba la sensación de que ninguno de los dos equipo era capaz de marcar, de darle alegría a un partido marcado por la polémica. No obstante, casi de forma poética, cuando el partido agonizaba el sol ha radiado con fuerza.
Justo en ese momento Aitor Puñal, después de un zapatazo desde la frontal la ha colado en la escuadra izquierda de Barrios, el éxtasis se apoderaba del banquillo local que corría a abrazar al que se personaba como héroe de la jornada.

Aitor Puñal es abrazado por sus compañeros después del gol/ Diario La Opinión
Pero como todo el mundo sabe, el fútbol es preciosos cuando se vuelve loco, porque con el gol del UCAM el partido ha seguido roto y Pablo Hernández perdonaba el 2-0, justo a continuación una falta de Pontones en el flanco izquierdo del área, era el último cartucho para un Linares que mandaba a su portero a rematar.
Tras un centro medido al segundo palo, Chikola ha rematado de cabeza el empate, los jugadores se fundían en un abrazo con sus aficionados y el UCAM se quedaba con un palmo de narices. Tal ha sido la impotencia que Germán Crespo, hoy sancionado, ha abandonado la grada tras encajar el empate.
El UCAM desaprovecha los tropiezos de sus rivales y afronta el encuentro en El Rubial como el último tren para pillar al Águilas en la pelea por el ascenso.



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