El FC Cartagena ha reventado el mercado. Si alguien pensaba que la dirección deportiva se iba a quedar de brazos cruzados tras la debacle ante el Ibiza, estaba muy equivocado. En una operación relámpago digna de estudio, el club ha cerrado no tres, sino cuatro incorporaciones de una tacada. A la magia de Rahmani, el puñal de Benito Ramírez y el músculo de Jean Jules, se suma la garra de Lezama: Eneko Ebro llega para blindar la zaga.
Yanis Rahmani: la joya de la corona
La llegada de Yanis Rahmani es, sin duda, el golpe mediático del invierno. El extremo franco-argelino aterriza en Cartagena para ser el líder ofensivo que el equipo necesita desesperadamente. Su capacidad de desborde y su experiencia en la categoría son un lujo para la plantilla. Rahmani no llega para verlas venir; llega para pedir el balón y decidir partidos.

Benito Ramírez y Jean Jules: profundidad y cemento
Para que la orquesta suene, hacen falta solistas y trabajadores. Benito Ramírez (30 años), firmado hasta 2027, asegura un carril izquierdo de garantías con un guante en la bota para el balón parado. Por su parte, el camerunés Jean Jules es el «pegamento» que faltaba. Procedente del Aris de Salónica, su misión es clara: morder, recuperar y dar equilibrio a un equipo que se partía con demasiada facilidad.

Eneko Ebro: un «león» para la defensa
Pero la reconstrucción no estaría completa sin apuntalar los cimientos. Aquí es donde aparece el nombre de Eneko Ebro. El joven central de 22 años llega cedido por el Athletic Club hasta final de temporada para inyectar sangre nueva a la retaguardia.
Eneko no es un relleno; es una apuesta firme. Zurdo, contundente y con buena salida de balón, el bilbaíno ha sido un fijo en el filial rojiblanco, disputando 28 partidos en Primera Federación en las últimas campañas. Su perfil Sub-23 encaja como anillo al dedo en la planificación, permitiendo reforzar la defensa sin ocupar ficha senior. Además, su polivalencia le permite actuar con solvencia tanto de central como de lateral izquierdo si la situación lo requiere.

Con estas cuatro piezas, el puzle de Javi Rey parece, por fin, completo. Ahora solo falta que el balón empiece a rodar y los fichajes hablen donde importa: en el verde.



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