Survivor Series: WarGames 2025 en el Petco Park de San Diego dejó la sensación de que, más que un PPV de transición, fue el auténtico punto de giro del año en WWE. Cena cayó ante Dominik Mysterio con el inesperado regreso de Liv Morgan, mientras un enmascarado desconocido irrumpió en el main event WarGames masculino para realizar el curbstompe a Punk y regalarle la victoria a The Vision. Entre estos giros y el dominio femenino en su WarGames, la noche abrió más preguntas que respuestas de cara a 2026.
Las chicas buenas ganar el War Games femeninos

Por primera vez desde el debut de está estipulación no hubieron las tradicionales shark-cages, y las diferentes superestrellas fueron entrando por separado con sus respectivas entradas.
El WarGames femenino abrió la noche con una decisión lógica: arrancar con la jaula para marcar desde el minuto uno el tono de barbaridad que iba a tener el evento. El combate se construyó alrededor de tres ideas: el liderazgo de Rhea Ripley, el orgullo de Becky Lynch y el caos controlado que aportan perfiles como Iyo Sky o Asuka.
A nivel in-ring, el encuentro tuvo una mezcla muy bien balanceada entre violencia y creatividad. El uso del mist de Asuka, los botes de basura y las armas tradicionales de WarGames sirvieron más para avanzar historias que para hacer “circo” gratuito, con el error de Asuka impactando a su propia compañera como uno de los puntos clave del desenlace. El gran spot aéreo desde lo alto de la jaula, algo que ya se ha convertido en requisito no escrito de estos combates encajó orgánicamente en la narrativa, sin sentirse forzado sólo para el highlight.
En términos de booking, darle la victoria al equipo de Rhea por sumisión es un acierto mayúsculo: refuerza su aura de líder y coloca a su grupo como la fuerza dominante de la división femenina en un momento en el que WWE parece decidida a consolidar stables potentes. Becky, por su parte, sale protegida al quedar claramente superada por la desventaja numérica y los errores internos de su propio equipo, abriendo la puerta a futuras tensiones con sus compañeras.
Dominike Mysterio recupera el campeonato ante John Cena

El choque entre John Cena y Dominik Mysterio no era un simple combate titular: era un statement creativo. WWE eligió usar lo que se ha presentado como el último gran PLE de Cena para coronar de nuevo a Dominik y consolidarlo como uno de los villanos centrales de la compañía. La lucha mezcló bien el factor emotivo (público totalmente volcado con Cena, ambiente de despedida) con la fórmula clásica de Mysterio: interferencias, trampas y oportunismo llevado al extremo.
En lo puramente luchístico, el desarrollo fue muy de “manual” pero efectivo: Dominik ataca rápido y sin escrúpulos, Cena se ve obligado a remar contracorriente, y cada vez que parece que va a cerrar la historia, alguna pieza externa (Raquel, Roxanne, Judgment Day, la propia Liv Morgan) cambia el guion. Este abuso de interferencias podría haber hundido el combate, pero aquí tiene sentido porque define al personaje de Dominik: casi nunca gana solo, y ésa es precisamente la idea que WWE quiere reforzar.
El giro con el regreso de Liv Morgan es, probablemente, la decisión creativa más polémica y al mismo tiempo más interesante del show. Traicionar a Cena en ese contexto lo convierte en un momento de esos que dividen a la audiencia, pero que se recuerdan años después. Para Cena, el 0–2 en grandes citas recientes no le resta nada: su legado ya está blindado y, de hecho, potencia su rol actual de “pasar la antorcha”. Para Dominik, en cambio, es la confirmación definitiva de que WWE ha apostado fuerte por él como rostro (o mejor dicho, como cara odiada) de la escena midcard, con un título Intercontinental que vuelve a sentirse importante y quien sabe si no como un futuro campeón mundial para un futuro cercano.
Stephanie Vaquer retiene el campeonato mundial femenino

El duelo entre Stephanie Vaquer y Nikki Bella cumplió la función de dar aire entre los dos WarGames y, al mismo tiempo, apuntalar el estatus de Vaquer como campeona sólida. No fue el combate más largo de la noche, pero sí uno de los más claros en cuanto a narrativa: Nikki tira de veteranía e intensidad desde el minuto uno, mientras Vaquer apuesta por el castigo constante y un ritmo que no deja respirar a su rival.
La estructura del combate fue muy directa: inicio explosivo de Bella, fase de dominio intermedio de Vaquer castigando el cuerpo y un tramo final en el que la campeona encadena sus principales movimientos de impacto. Esa simplicidad juega a su favor porque evita que la lucha se pierda en giros innecesarios y enfatiza lo que WWE quiere transmitir: Vaquer no necesita trampas ni interferencias para retener, lo hace de manera limpia y convincente.
Desde la óptica de construcción de roster, es un paso importante. WWE ha tenido problemas históricamente para consolidar nuevas campeonas más allá de las mismas cuatro o cinco caras; aquí se siente que Vaquer está siendo presentada como una figura a largo plazo, no como campeona puente. Nikki, por su parte, encaja bien en el rol de rival con nombre que añade credibilidad al reinado, aunque el combate deja la sensación de que su historia personal todavía no ha terminado y podría seguir explotándose en televisión.
The Vision vence con la ayuda de un encapuchado

El main event masculino fue el típico WarGames que WWE quiere que se convierta en marca de la casa: lleno de estrellas, ritmo casi frenético y varias capas de historia cruzándose a la vez. Tener en el mismo equipo a CM Punk, Cody Rhodes, Roman Reigns y los Usos contra un bando liderado por Bron Breakker y rodeado de figuras como Lesnar, McIntyre, Logan Paul o Bronson Reed es una declaración: este combate es el escaparate definitivo del año.
A nivel de construcción, la lucha fue creciendo con cada entrada: primero la tensión entre Punk y Breakker, luego el añadido de la violencia de McIntyre, la energía de Cody, el factor espectáculo de Logan Paul, la potencia de Reed y, finalmente, el aura de “final boss” de Lesnar y Reigns. La jaula, las mesas y las sillas estuvieron al servicio de la historia, no al revés: los grandes spots (F-5s, spears, vuelos y castigos contra la estructura) llegaron en momentos puntuales que cambiaban el control del combate.
El final, con la intervención del enmascarado que en principio es Austin Theory, será debatido durante semanas, pero responde a una lógica clara: proteger a CM Punk en la derrota, mantener a The Vision fuerte y, al mismo tiempo, plantar semillas para varias rivalidades futuras. Breakker rematando la faena con el spear definitivo lo posiciona como cara visible del grupo, un paso que WWE necesitaba dar si quiere consolidarlo como figura de main event real y no sólo como “proyecto”. Reigns, Lesnar, Rhodes y el propio Punk salen del combate con suficientes frentes abiertos como para sostener varias historias en paralelo de cara a Royal Rumble y WrestleMania.
WarGames 2025 cierra el año con un evento que deja muchos frentes abiertos: Rhea Ripley consolida su dominio femenino, Dominik Mysterio se corona como heel midcard rey gracias al regreso impactante de Liv Morgan que humilló a Cena en su despedida PLE, Stephanie Vaquer afianza su reinado limpio y The Vision (Breakker, Lesnar, McIntyre, Reed, Paul) arrasa en el main event con la intervención sorpresa de Austin Theory, dejando semillas explosivas para Raw y SmackDown rumbo a Royal Rumble.



Deja un comentario