Tras un inicio de temporada complicado para todo el entorno murcianista, el foco se centra en el centro del campo. uno de los puntos ciegos más importante y por el que aparecen el mayor número de dudas. La calidad existe, las órdenes son claras, pero la ejecución y el juego no acompaña al equipo.
De la idea a la ejecución
Durante todo el mercado estival, la directiva del Real Murcia se propuso confeccionar un centro del campo visible, poderoso y con más calidad que el resto de equipos. Con el objetivo de acompañar el plan inicial de Joseba Etxeberría y convertir al Real Murcia en un equipo dominante con posesión y mortal al contragolpe.
Para ello incorporaron a futbolistas de sobre nombre como Sergio Moyita, jugador veterano y experimentado en el fútbol profesional. Por otro lado llegó Sekou, un joven futbolista aún por explotar que mantiene la idea de talento generacional en un equipo construido a futuro. Con ellos se mantuvieron piezas importantes como Juan Carlos Real, Isi Gómez o Joao Pedro Palmberg, que a pesar de tener ficha del filial, forma parte indiscutible del primer plantel.
El problema aparece cuando el nivel de juego no corresponde a las expectativas del público ni de la propia entidad. Durante estas primeras 8 jornadas, el centro del campo del Real Murcia se ha visto lastrado por un bajo nivel de sus futbolistas que se mantienen en la línea errática y sobre los que cae el peso de la presión. Esto afecta directamente al comportamiento de la grada, lo que no favorece el estado mental de unos futbolistas que deben mantenerse firmes para rescatar al equipo.
Los distintos planteamientos por parte de Joseba Etxeberría han sido también tema de conversación de la prensa. Parece que el rol de algunos futbolistas está mal planteado desde el principio, lo que permite a los rivales prever ya no solo la intención de juego, sino cualquier situación posible en un ataque imprevisible.
La realidad es que la mejoría de este Real Murcia sin ideas pasa por una revuelta en el centro del campo de futbolistas que tienen la calidad y la capacidad pero que hasta ahora no han sido capaces de demostrarlo. El foco recala en ellos, la responsabilidad también, pero el equipo en general debe trabajar para conseguir salir de esta pesadilla.




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