El conjunto de Birmingham atraviesa su peor momento desde hace tres temporadas y ya se ha cobrado la primera víctima en los altos mandos del club

El Aston Villa, con Unai Emery a los mandos, no atraviesa su mejor estado de forma. Los Villanos se encuentran inmersos en uno de sus momentos más bajos desde que el técnico vasco aterrizara en Birmingham. La crisis deportiva, provocada en parte por los problemas financieros que arrastra el club desde la temporada pasada, también está afectando al plano extradeportivo. El pasado lunes conocimos que Monchi, director deportivo del club, abandonó su puesto tras desavenencias con la propiedad del club debido los problemas financieros que atraviesa el equipo. Su sustituto será Roberto Olabe, exdirector deportivo de la Real Sociedad, quien abandonó el cuadro txuriurdin el pasado verano y con el que ya se le había relacionado con anterioridad al Villa.
No es nada rocambolesco afirmar que toda esta situación, casi con toda probabilidad, no se hubiera dado si el rendimiento deportivo del equipo fuera favorable. Pero es que el Aston Villa está atravesando su peor momento en cuanto a resultados desde hace mucho tiempo.
El Villa se convirtió en el equipo de la Premier League que menos dinero invirtió en el mercado de fichajes de este verano, con apenas 30,50 millones de euros invertidos en, principalmente, las incorporaciones de Evann Guessand (Niza) y Marco Bizot (Stade Brest). El resto de los fichajes de los Villans han llegado a través de cesiones (Sancho o Elliott) o de jugadores libres, como en el caso de Lindelöf.
Esta situación viene derivada, en parte, por las aspiraciones que se ha marcado el club en los últimos años. Las fuertes inversiones del club en jugadores como Kamara, Onana o Diego Carlos (ahora en el Como), sumado a los salarios desorbitados de muchos de estos jugadores, desbalancearon el Fair Play Financiero del Aston Villa y, pese a que la pasada temporada lograra unos excelentes resultados, poco a poco las cuentas del club han obligado a apretarse el cinturón.
Está claro que el Aston Villa, hasta la llegada de Unai Emery, se había convertido en un equipo más de la zona medio baja de la Premier League. Los fracasos de Dean Smith y Steven Gerrard al frente del equipo en las etapas inmediatamente anteriores abrieron la puerta al técnico de Hondarribia, en ese entonces como entrenador del Villarreal, para unirse al club de Birmingham. El resto es historia. Emery cogió a un equipo que peleaba por el descenso en noviembre de 2022 y, esa misma temporada, lo aupó hasta la séptima posición, siendo el cuarto equipo de la Premier League que más puntos sumó desde la llegada del técnico vasco a Inglaterra. En la 23/24 mejoró aun más las prestaciones del equipo, clasificando al Villa de vuelta a la Champions League tras décadas sin lograrlo. La exigencia de disputar la máxima competición continental produjo un pequeño bajón del equipo la pasada temporada, finalizando sexto en liga, empatado a puntos con el Newcastle, quinto clasificado. En Champions, su papel fue sobresaliente: alcanzaron los cuartos de final, cayendo finalmente ante el campeón, el PSG, al que estuvieron a punto de eliminar. En FA Cup llegaron hasta semifinales, siendo eliminados también por el campeón de la edición, el Crystal Palace.
Sin embargo, el mercado realizado en verano, pese a no haber perdido piezas claves del equipo, no auguraba un buen futuro para el equipo. Aunque Emery es especialista en exprimir hasta la última gota de los recursos de sus equipos, esta temporada está empezando a pagar las consecuencias. El arranque de temporada del Aston Villa está siendo, cuanto menos, decepcionante. Los Villanos todavía no conocen la victoria en las cinco primeras jornadas de Premier League, además de solo haber sido capaz de anotar únicamente un gol, el cual marcó Matty Cash en el último encuentro de liga ante el Sunderland, al cual no pudieron vencer pese a estar con uno más desde el minuto 33. El balance hasta ahora es de tres empates y dos derrotas, entre ellas un doloroso 0-3 ante el Crystal Palace en Villa Park. Para más inri, los de Emery fueron apeados en primera ronda de la Carabao Cup en la tanda de penaltis ante el Brentford, por lo que apenas ha arrancado la temporada y el Villa ya ha perdido una opción de tocar metal al final de esta.

La última victoria del Aston Villa en Europa League ante el Bolonia puede ser un nuevo punto de inflexión para Emery y sus jugadores. Su próxima prueba será el próximo domingo ante un correoso rival como es el Fulham. Habrá que ver cómo responde el equipo. Ya no necesitan ganar para mejorar sensaciones, que también, sino para empezar a escalar posiciones en la tabla, pues el Aston Villa ahora mismo está situado en puestos de descenso.




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