En el Real Madrid de Xabi Alonso, la meritocracia manda: cada entrenamiento es una prueba y nadie puede relajarse en el banquillo.

Meritocracia al poder
El vestuario del Real Madrid vive días de máxima tensión competitiva. Y no por crisis ni malos resultados —al contrario, los blancos suman seis victorias en seis partidos—, sino por la manera en la que Xabi Alonso ha decidido gobernar el banquillo. El técnico tolosarra aplica con mano firme la meritocracia pura: juegan los que rinden, salen los que flojean, y nadie tiene la plaza garantizada. Ni siquiera Vinicius.
Enfados en el Bernabéu
El choque ante el Espanyol dejó dos imágenes claras. Vinicius, sustituido en su mejor momento, salió del campo visiblemente molesto. Mastantuono, también reemplazado en la segunda mitad, tampoco escondió su enfado. Dos estrellas jóvenes con hambre que no quieren dejar de brillar, pero que toparon con la filosofía de Xabi: el equipo por encima del ego. “A todos les pasa, no es un problema. Estoy muy contento con el partido de Vinicius”, explicó el entrenador, bajándole hierro al asunto.
Vini ya no es intocable
El caso del brasileño es el más llamativo. Suplente en dos de los seis partidos oficiales, Vinicius ha visto cómo Rodrygo ha pasado de candidato a salir en verano a convertirse en su rival directo por el costado izquierdo. Todo en un contexto donde la jerarquía ofensiva ha cambiado radicalmente: ahora el trono lo ocupa Mbappé, con siete goles en seis encuentros y un aura de indiscutible.
Mastantuono, Brahim y la juventud al poder
El argentino Franco Mastantuono, a sus 17 años, ya acumula cuatro titularidades y un rol protagonista que desplaza a Brahim, que parecía favorito para la banda derecha. Su enfado en el banquillo responde a la ambición de quien llegó desde River para comerse el mundo. Y en paralelo, Raúl Asencio ha aprovechado las sanciones y lesiones para reivindicarse con minutos de calidad, recuperando el cariño de un Bernabéu que siempre aplaude su intensidad.
La lista de intocables
En este Madrid de rotaciones, sólo hay tres nombres escritos a fuego en el once: Courtois, Tchouaméni y Mbappé. Todo lo demás está en disputa. Hasta Güler, protagonista absoluto en el inicio de curso, ha visto cómo Gonzalo le arrebataba el sitio tras un mal partido en Champions.
Competencia como gasolina
Lejos de ser un problema, la tensión competitiva está funcionando como gasolina en el motor de este Madrid. Xabi ha conseguido que cada entrenamiento sea una batalla por convencerle, y que cada minuto en el césped se juegue como si fuese el último. Los resultados, de momento, le dan la razón. El vestuario tiene las orejas tiesas… y el Bernabéu vibra.




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