El equipo de Xabi Alonso suma dos victorias seguidas pese a jugar 76 minutos en inferioridad, demostrando que la adversidad se ha convertido en su mejor gasolina.

El precio de la imprudencia
La primera escena de este curso de resistencia se vivió en San Sebastián. Minuto 32: Dean Huijsen ve la roja y el plan se derrumba sobre el papel. Sin embargo, el Madrid sacó de la manga un movimiento que habla de la fe ciega de Xabi en su plantilla. Tchouaméni, convertido de urgencia en central, sostuvo la estructura mientras Arda Güler se encargaba de poner tierra de por medio con un gol que valió oro. Con tres centrales en la recta final (Militao, Alaba y Asencio), el equipo blanco firmó una gesta de supervivencia que dejó a la Real Sociedad con cara de incredulidad.
Tres días después, el guion parecía repetirse. En el Bernabéu, Carvajal saltaba al campo tras la lesión de Alexander-Arnold, pero el destino le tenía preparada una trampa: roja directa en el 72 por una acción sobre Rulli que pasó desapercibida hasta que el VAR levantó la mano. Otra vez diez contra once. Y otra vez, el Madrid resistiendo como si el sufrimiento fuera parte de su ADN. Los tres puntos contra el Marsella catapultaron al equipo a la zona noble de la Champions.
Un patrón que preocupa… y fascina
Lo llamativo es que no son casos aislados. Desde que Xabi Alonso tomó las riendas, las expulsiones parecen una sombra que persigue al equipo: Huijsen ya sabe lo que es marcharse dos veces antes de tiempo, y Raúl Asencio apenas necesitó siete minutos ante Pachuca para dejar a los suyos con uno menos en el Mundial de Clubes. Aun así, el Madrid ganó. Ganó con diez ante Pachuca (3-1), ganó con diez frente al Borussia (3-2) y ahora ha ganado con diez en Anoeta y en el Bernabéu.
El ADN blanco de nunca rendirse
Lejos de convertirse en un drama, las rojas han puesto a prueba el carácter de un vestuario que se ha hecho fuerte en la tormenta. El sello de Xabi Alonso empieza a verse claro: intensidad, orden, ambición… y una capacidad de supervivencia que asusta. Porque si el Madrid es capaz de ganar en inferioridad, ¿qué no podrá hacer cuando esté en plenitud?
De momento, los números hablan solos: líder en Liga con pleno de victorias y en posición privilegiada en Champions. Y todo con una asignatura que, paradójicamente, está por resolver: controlar la impulsividad que ha dejado al equipo casi un partido entero con diez en apenas dos semanas.
La conclusión es evidente: el Real Madrid ha convertido las adversidades en combustible. Si esto es solo el comienzo, el máster en supervivencia promete dejar más de una lección histórica.




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