La Fórmula 1 está en el mejor momento de su historia. Este deporte ha ganado una gran popularidad y ha aumentado el número de espectadores en todo el mundo, sobre todo en Estados Unidos, una de los mercados más importantes del mundo. A pesar de esto, el espectáculo en cada carrera deja mucho que desear y varios de esos motivos son muy sencillos de cambiar.
¿A qué se debe este aumento de espectadores y de popularidad?
Todo empezó en 2018, cuando se estrenó la serie ‘Drive to Survive’ en la plataforma de Netflix. Esto atrajo a mucha gente, sobre todo jóvenes, a seguir la Fórmula 1 a tiempo completo.
El subidón más grande se dio durante la temporada 2021. La batalla encarnizada y apretada entre Max Verstappen y Lewis Hamilton a lo largo de ese año hizo que mucha gente se enamorara de este deporte. Esta carrera fue una de las más vistas de la historia, con 108 millones de espectadores en todo el mundo.

Las estadísticas no dejaron de subir durante los siguientes tres años. Finalmente, en abril de 2025, se puso la cereza sobre el pastel. Se estrenó la película oficial de la Fórmula 1. Ahora mismo estamos en la cresta de la ola y Liberty Media, la empresa propietaria de este deporte, está haciendo todo lo que puede para seguir manteniendo estos números.
Máxima popularidad, cero espectáculo en pista
Lamentablemente, la popularidad que tiene el Gran Circo, no opaca un gran problema: las carreras son aburridas. Los inventos que han puesto en práctica no han funcionado y siguen buscando innovar para que el prototipo de espectador que más predomina siga viendo la Fórmula 1.
La FIA, primera cupable
La FIA, el ente regulador de este deporte, ha cambiado en reiteradas ocasiones el reglamento. No estamos hablando del reglamento técnico, que cambia en 2026, si no de lo que pueden hacer y de lo que no pueden hacer los pilotos en pista.
En 2022 se aprobó el documento de estándares de conducción. En este documento se redacta lo que es legal o no a la hora de adelantar o defender en pista. Por culpa de estas reglas, la calidad de las carreras ha bajado considerablemente. Los pilotos no pueden adelantar en las curvas porque, a la mínima que lo intenten, son echados de la pista porque el reglamento lo permite. Entonces, ahora, los pilotos sólo se adelantan en recta con el DRS.

Pirelli, un problema que surgió hace más de 10 años
La empresa italiana de neumáticos regresó en 2011 a la Fórmula 1. La degradación era habitual en cada Gran Premio. Por este motivo, las carreras eran alocadas, con muchas paradas y no había ninguna gestión por parte de los equipos.
Todo cambió a partir del Gran Premio de Gran Bretaña de 2013. En esta carrera, hubo 4 reventones que pusieron en verdadero aprieto a la suministradora de neumáticos. Los equipos se reunieron con la FIA y le pidieron de emergencia a Pirelli que diseñara unos neumáticos más resistentes. A partir de ese entonces, fue todo lo contrario.

La filosofía en cada carrera cambió por completo. Los ingenieros le pedían a sus pilotos que gestionaran los neumáticos para que aguantaran más tiempo. Hacían una sola parada, volvían a gestionar y acababan la carrera sin meterse en muchos problemas.
A día de hoy se sigue haciendo lo mismo. El ejemplo más claro y reciente fue hace dos semanas en Monza. En esta carrera, los equipos gestionaron durante las primeras 15 vueltas los neumáticos. Cuando supieron que sus neumáticos podían aguantar sin problemas, le pidieron a sus pilotos que fueran más rápidos. Los McLaren, por ejemplo, aguantaron hasta las últimas vueltas con las mismas ruedas sin mostrar apenas signos de desgaste. Sólo tuvieron que parar porque el reglamento obliga a ello. Si no fuera obligatorio, hubieran llegado hasta el final sin parar.
Los inventos locos no funcionan
Stefano Domenicali recogió el relevo a presidente de la Fórmula 1. Desde que está al cargo, ha hecho varios experimentos: carreras al ‘sprint’, carrera a dos paradas obligatorias en Mónaco y ampliar el calendario a más de 20 carreras cada año. Ninguno de ellos ha funcionado como realmente se quería.
Con las carreras ‘sprint’ se quiso aumentar el espectáculo. La lógica nos hace entender que si la distancia de una carrera se reduce, los pilotos quieren arriesgar más porque hay menos tiempo para conseguir un mejor resultado. Básicamente, se buscaba espectáculo corto, pero intenso. Lamentablemente, este razonamiento no funciona en la práctica en la Fórmula 1.

Los equipos utilizan la ‘sprint’ como banco de pruebas. Así, pueden aprovechar los datos recopilados en esta carrera para la carrera larga. Pueden conocer si hay más degradación o menos de la esperada y ahorrarse paradas. En resumen, pueden hacer una estrategia más precisa.
En resumen, el problema está en las reglas de la FIA y en los neumáticos, no en el formato de un Gran Premio de Fórmula 1. También hay otros factores que son secundarios como la anchura y el peso elevado de los monoplazas. Los circuitos se han quedado demasiado pequeños para estos coches y adelantar resulta más difícil. Sin embargo, si se hiciesen unas reglas que permitieran adelantar en todo momento y los neumáticos se degradaran a tal punto que hubiese que hacer varias paradas en carrera, el problema de los coches desaparecería.




Deja un comentario