El arbitraje español vuelve al ojo del huracán tras lo ocurrido en Anoeta.

El fútbol español amaneció tras el Real Sociedad–Real Madrid con un debate encendido: la expulsión de Dean Huijsen. La cartulina roja que dejó al conjunto blanco con diez durante más de una hora ya olía a polémica en directo, pero ahora el Comité Técnico de Árbitros ha dado un paso insólito: admitirá públicamente el error y sancionará con descanso al colegiado del VAR, Figueroa Vázquez, por no corregir a Gil Manzano.
Transparencia… y polémica
El nuevo presidente del CTA, Fran Soto, ha prometido una etapa de mayor transparencia. Y, en ese sentido, el mensaje es claro: cuando se comete un error grave, se dice y se actúa. No habrá paños calientes. Ya sucedió con González Fuertes y su fallo en el Atlético–Alavés, y ahora llega el turno de Anoeta.
El criterio es severo: si un árbitro falla en una jugada decisiva y el VAR no corrige, habrá consecuencias inmediatas. Para los colegiados, este “neverazo” (descanso forzoso de varias jornadas) es casi una condena pública. Pero desde el CTA lo consideran un mal necesario para recuperar la credibilidad perdida.
¿Qué falló en Anoeta?
La jugada se produjo con Oyarzabal y Huijsen en pugna. El atacante de la Real buscaba la portería, pero Militao llegaba en paralelo. Gil Manzano interpretó que el agarrón era ocasión manifiesta de gol y expulsó al central blanco. El VAR, con Figueroa Vázquez al mando, no llamó al árbitro al monitor, pese a que existían dudas razonables sobre si el delantero realmente quedaba solo ante Courtois.
Esa omisión es lo que más ha molestado en el Comité: no intervenir cuando la jugada lo pedía a gritos.
Consecuencias inmediatas
El CTA ha activado su sistema de control, en el que cada colegiado es evaluado hasta por tres instancias diferentes tras cada encuentro. El veredicto en este caso es claro: error grave de gestión del VAR. Por eso, Figueroa Vázquez será apartado en las próximas designaciones.
La intención, aseguran desde Las Rozas, es que los árbitros sepan que no hay red de protección cuando se equivocan. La transparencia es la bandera del nuevo proyecto, aunque a muchos dentro del colectivo arbitral no les agrade.
Un problema que no cesa
En apenas tres jornadas, el arbitraje español ya suma varios fallos reconocidos y sanciones internas. Y aunque desde el CTA presumen de “dar la cara”, lo cierto es que la sensación de inseguridad arbitral vuelve a planear sobre LaLiga. El caso Huijsen no será el último. La cuestión es si la credibilidad del sistema resiste tantos “errores admitidos” en tan poco tiempo.




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