El protagonista: Jobe Bellingham. Gran partido del hermanísimo, que se llevó el MVP por primera vez en su carrera con el Dortmund.
Si bien en el partido contra el Fluminense todas las casas de apuestas y periodistas daban por vencedor al Dortmund (finalmente quedó en un empate inesperado), pasaba algo igual con este encuentro. El Borussia Dortmund – Mamelodi Sundowns, partido disputado el sábado 21 de junio en la respectiva segunda jornada del Grupo F, era, a priori, un partido ya decantado desde el inicio. Al igual que ocurrió en la jornada inaugural de este grupo, la mayoría de analíticos colocaban a los de negro y amarillo en los estándares de la goleada, aunque ahora con menos osadía tras lo visto anteriormente.
Mamelodi Sundowns da la cara ante los alemanes
Terco es decantarse como se ha estado decantando estos primeros días de torneo por los equipos europeos. Mamelodi no fue la excepción a este grupo de equipos no-europeos que planta cara a uno que sí procede del viejo continente. A pesar de ello, su esfuerzo y los goles de Ribeiro en el 10’ de partido, Rayners en el 62’ y Mothiba en el 89’, no fueron suficientes para noquear a un Borussia Dortmund que necesitaba esta victoria para dar un paso más hacia los octavos. Es más, su derrota en el partido hubiera implicado, en cierto modo, la ausencia del equipo alemán de los play-off del Mundial de Clubes (no directamente pero sí con un porcentaje de probabilidad espeluznante).

Los de Kovaç, ante esta situación, salieron al partido dispuestos a ganarlo como fuese y, a pesar de llegar con un nivel de celeridad más que mínimo y unas ganas de jugar nulas, además de recibir el primer golpe de los sudafricanos, consiguieron ponerse 3 a 1 al final de la primera parte del encuentro. Encarando la segunda mitad, Svenson chuta y la carambola da a un defensa del Mamelodi, estrellándose el balón en la portería de los sudafricanos y sentando el 4 – 1 en el marcador.
Tras esto y con el partido más que decidido (o eso parecía) ya en el minuto 59’, bastaron nada más que tres minutos de reloj para que comenzase la pesadilla de los alemanes: gol del Mamelodi Sundowns y Sabitzer y Chukwuemeka sustituidos por cansancio. Un atisbo de remontada por parte de los de Pretoria, que iría in crescendo en la recta final del encuentro con otro gol a su favor. Por suerte para los alemanes, ese barrunto de fuerza final quedó en un simple “arrechuche”, que perdió fuelle en los minutos finales, dando una victoria al Borussia Dortmund que les deja buen sabor de boca de cara a las próximas jornadas.

Las dos caras visibles del encuentro
El fichaje más sonado, el niño de la sub-21 inglesa, “el hermanísimo”. En efecto, es Jobe Bellingham, quien además de pertenecer a una familia de la cual su pariente cercano es uno de los protagonistas principales del fútbol mundial actualmente, tiene un gran juego en sus pies. Su ritmo en el partido, sus pases e intensidad constante, labraron el camino para que el joven de los Bellingham anotase su primer tanto con el equipo alemán. 89 minutos fueron los que jugó, sin bajar el ritmo y dando la cara por su equipo. Son, sin duda, palabras mayores. Más aún cuando recuerdas que el chaval, porque no deja de serlo, un jovenzuelo, tiene 19 años. Su evolución depende tanto de su implicación en este deporte, como de la ayuda del cuerpo técnico del Dortmund. De momento y si continua a este nivel, en unos años podremos olvidarnos de que en su momento fue “el hermanísimo”.

En el equipo sudafricano hay que destacar a un jugador, opacado por el ahínco de los medios de hacer eco del gran partido de Jobe. Lucas Ribeiro se robó la atención de gran parte del público con el primer gol del partido. “¡Es la reencarnación de Pelé!”, decían en DAZN tras presenciar el sprint del brasileño con el que batió a dos jugadores de la defensa alemana para marcar ese tanto espectacular. Después, Ribeiro siguió dando guerra a los de amarillo y negro, secándolos con su explosividad y dejándoles como abejas mermadas por este calor de junio. El nombre de Lucas Ribeiro sonó el verano anterior para equipos como Boca Juniors, y ahora ha demostrado que tiene nivel suficiente para eso o más.
No dejemos que actuaciones como esta no suenen. No caigamos en el sensacionalismo mediático. Para eso está el Mundial de Clubes, para darnos cuenta de que hay más fútbol que el nuestro, con jugadores que merecerían estar en clubes europeos (o por lo menos tener una oportunidad con ellos) y que mediáticamente no generan ni la mitad que los grandes del old-football. Más como Lucas Ribeiro.




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