El murciano terminó sexto en la carrera larga y octavo en el Sprint, pero la falta de competitividad de KTM empañó cualquier alegría.

Un 21º aniversario lejos de la celebración
Pedro Acosta cumplió 21 años este domingo, y lo hizo como más le gusta: subido a una MotoGP. Sin embargo, no fue un cumpleaños especialmente feliz para el joven piloto murciano. Pese a firmar un meritorio sexto puesto en la carrera del domingo y un octavo en el Sprint, la frustración por el bajo rendimiento de KTM fue evidente.
La marca austríaca está penúltima en el Mundial de constructores, solo por delante de Yamaha, y Acosta ya no esconde su desesperación ante la falta de avances. “Es desesperante. Haces las cosas bien, sales bien… pero sin tracción no puedes ni adelantar”, declaró visiblemente molesto tras la carrera.
“Ni acepto esta situación ni tengo paciencia”
Acosta reclama un paso adelante de KTM para pelear por algo más que puntos sueltos.
Pedro fue claro en su análisis. No se trata solo de él, sino de toda la estructura de KTM: “Las cuatro motos fuera de la Q2. Dos Hondas dentro, tres Yamaha, cinco Ducati… algo no estamos haciendo bien”. Su tono fue firme y sin rodeos, apelando directamente a la fábrica: “Necesito ayuda. No voy a esperar toda la vida para ser campeón del mundo”.
Acosta dejó claro que cree en el proyecto, pero exige hechos: “No se trata de ganar ya, sino de sentir que estás peleando por algo”. El bicampeón sabe que el tiempo corre y lanza un mensaje con eco: “Uno es joven hasta que deja de serlo. Mira a Freddie Spencer. Ganó dos títulos, tuvo un problema y desapareció”.
Críticas a los dispositivos de altura
El piloto cuestiona la ventaja que otorga Ducati con su sistema patentado.
Otro de los focos de frustración para Acosta está en los dispositivos de altura, un elemento que, según él, condiciona demasiado el pilotaje y beneficia claramente a Ducati. “Desde el primer día pensé que esto da una ventaja enorme. Ellos lo inventaron y siempre van un paso por delante. Los demás solo hemos copiado”.
Aunque reconoce que no le molesta especialmente en las salidas, cree que limita la capacidad de mostrar el talento real de los pilotos: “Más que una ayuda, muchas veces es un lastre. Si no funciona bien, te perjudica más de lo que te ayuda”.
Un talento que quiere más
Acosta no se conforma con competir: quiere luchar, ganar y dejar huella. Y lo quiere ya.
Con solo 21 años, Pedro Acosta no se esconde ni se conforma. La ambición y el carácter que lo llevaron a ser bicampeón del mundo siguen intactos, pero el entorno no le acompaña. Su mensaje es directo: no está aquí para sumar vueltas sin sentido, y si KTM no reacciona, podría no esperar demasiado para tomar decisiones.




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