La introducción de una segunda parada obligatoria le daba picante a un GP de Mónaco en el que competir se había vuelto imposible, pero el único cambio que ha supuesto ha sido una distancia exagerada entre algunos coches. Esta estrategia ha sido ejecutada por los equipos de media tabla, pero RB fue el único en acertar a la primera.
Lawson fue lentísimo durante las primeras vueltas y le dio a Hadjar hasta dos paradas de margen, lo que le aseguró al rookie francés una gran sexta plaza. Para alegría del equipo B de Red Bull, Williams ejecutó la misma estrategia y Liam tuvo la misma ventaja para terminar octavo.
Por delante poco misterio. Verstappen, los McLaren y los Ferrari tuvieron el hueco suficiente para seguir una estrategia convencional, con Norris ganando por primera vez en Mónaco seguido de Leclerc y Piastri. Max terminó cuarto tras esperar hasta final de carrera, rezando por una bandera roja que nunca apareció, y Hamilton cerró un top cinco que dobló al sexto clasificado.
Con Ocon séptimo y los dos Williams cerrando el top 10, el único que entró a Q3 y no puntuó fue Fernando Alonso. El asturiano sigue con una mala suerte exagerada, gestionando un problema de motor durante media carrera antes de verse obligado a abandonar.
El otro abandono del GP fue de Pierre Gasly, que tocó la parte trasera de Tsunoda en la chicane de la curva 10 y terminó con la suspensión delantera izquierda totalmente destrozada. El otro protagonista de la chicane de la piscina fue Russell, que se llevó un drive through por saltarse la curva y así adelantar a Albon.
Y una vez terminado el GP, ya se puede valorar el experimento de las dos paradas. A pesar de la creencia popular de que iba a mejorar el espectáculo, se ha demostrado que el problema de la F1 en Mónaco va mucho más allá. El único legado que deja esto es ver distancias de 40 segundos, un minuto y hasta de una vuelta completa entre pilotos.




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