Las 15, el trato de Vilda a las jugadoras, los salarios de la selección de Estados Unidos o el caso de Macarena Sánchez son sólo la punta del iceberg de toda la desigualdad que ha ocurrido y que sigue ocurriendo en el fútbol femenino, y hoy, para sorpresa de nadie, esa desigualdad la vuelve a protagonizar la liga de Javier Tebas, que una vez más vuelve a demostrar lo poco que le importa el fútbol femenino.
El próximo sábado, a las seis y media de la tarde se jugarán el descenso Leganés y Espanyol, media hora antes, en Lisboa, habrá arrancado la final de la Women’s Champions League, sí, mientras que se juega uno de los eventos más señalados en el calendario futbolístico también se va a estar jugando un descenso a segunda división.
Un hecho insólito en el fútbol masculino, pero que a ellas ya les estuvo a punto de ocurrir en la temporada 2018/2019, misma situación, final de Champions, en la que juega un equipo español (aunque eso es lo de menos), y puestos de descenso en juego.
En esa ocasión, La Liga decidió cambiar el horario, de manera voluntaria, obviamente, ya que no hay ninguna regla específica que lo prohiba, normativa de la que, como siempre, ellos sí gozan y ellas no.
Sin embargo, ha vuelto a ocurrir una vez más, aunque los antecedentes ya existían y de primera mano, ya que Tebas también presidía la competición por ese entonces, este gesto solo demuestra la ignorancia y la poca importancia que el presidente de La Liga les da a ellas.
Que importen, pero no demasiado; que se vean, pero lo justo; que se les tiene que dar protagonismo, pero solo cuando ellos no lo necesitan; que aunque se esfuercen al máximo no se lo van a reconocer.
Porque, como dijo Vero Boquete, «La diferencia entre el fútbol masculino y el femenino no es el talento, es la oportunidad.» y con estas faltas de respeto se sigue demostrando que las oportunidades para ellas son escasas si solo se mira hacia ellos.




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