Los Foxes están a punto de confirmar su segundo descenso en Premier League consecutivo a causa de un proyecto que ha involucionado en exceso en las últimas temporadas

Pocos clubes a lo largo de la historia del fútbol inglés han tenido una subida tan acentuada hasta el éxito como el Leicester City. Para el recuerdo de todo el mundo quedará ese título de Premier League cosechado por un equipo humilde del que todos nos sabemos el once titular. Schmeichel, Huth, Kanté, Mahrez o Vardy ya son, entre otros, historia de la Premier League.
Todo parecía indicar que la hazaña del 2016 situaría al Leicester en un escalón superior dentro del fútbol inglés. Atrás quedarían las muchas temporadas disputadas en Championship y las campañas repletas de sufrimiento por parte de una afición y un equipo acostumbrados a pelear por la permanencia en sus años previos al título de liga.
De hecho, gracias a alzarse como campeón aquella temporada, la directiva tuvo más fácil el convencer a sus mejores jugadores de permanecer en el club, al menos, la temporada en la que tenían asegurado disputar la Champions League. Salvo en el caso de Kanté, que se marchó al Chelsea a final de esa histórica temporada, todos sus principales baluartes aguantaron en el barco.
En la 16/17, la presión de ser vigente campeón y, sobre todo, la distracción que supone disputar una competición como la Champions, provocaron la salida de Ranieri y un duodécimo puesto en Premier League muy alejado de las expectativas que el Leicester había despertado en los aficionados al fútbol inglés. Eso sí, en Champions League lograron registrar unos históricos cuartos de final, en donde cayeron por la mínima ante todo un Atlético de Madrid que venía de ser finalista en la edición anterior.
El asentamiento de un proyecto joven
En las dos temporadas siguientes, el Leicester logró dos novenos puestos en Premier League, manteniéndose muy alejado de los puestos de descenso durante toda la temporada. Las ventas de jugadores que habían resultado claves como las de Drinkwater o Mahrez llenaron las arcas del club y el dinero recabado se fue empleando en fichar jugadores jóvenes que rejuvenecieran una plantilla en la que las viejas glorias ya entraban en el final de sus carreras. Todos estos fichajes, como por ejemplo Maddison, Ricardo Pereira, Söyüncü o Maguire, sentarían las bases de un ambicioso proyecto que, en las posteriores dos temporadas se asentaría en la élite del fútbol inglés.
La llegada de Brendan Rodgers al banquillo de los ‘zorros’ supuso un salto de nivel en el que parecía haberse estancado el Leicester City tras alzarse como campeón. La millonaria venta de Maguire al Manchester United en el verano de 2020 trajo consigo algunas incorporaciones que llegaban para aportar rendimiento inmediato a un equipo con buenos nombres. Youri Tielemans, Ayoze Pérez o James Justin son algunos de los jugadores que ayudaron a elevar el suelo competitivo de un Leicester que esa temporada alcanzó un muy meritorio 5º puesto tras haber estado gran parte del año en puestos de Champions League.

Lo mismo sucedió en la 20/21. La venta de Chilwell al Chelsea dio margen al club para incorporar a Wesley Fofana o Thimothy Castagne. Dos futbolistas que, sin ser futbolistas muy asentados en la élite, dieron un rendimiento sobresaliente en su primera temporada con los Foxes. De nuevo, la temporada terminó con un Leicester que, tras estar en puestos de Champions todo el año, terminó cayendo al quinto puesto en las últimas dos jornadas de liga. Eso sí, esta temporada, el conjunto dirigido por Brendan Rodgers sumaría otro título más a sus vitrinas. El Leicester City se hacía con la FA Cup tras derrotar al Chelsea en la final. Sin llegar a ser la Premier League de 2016, no hace falta remarcar que este título también es histórico para un equipo de la magnitud del Leicester City.
A partir de esa temporada, las cosas en Leicester comenzaron a torcerse. El impacto económico de la pandemia, sumado al desacierto con los ingentes desembolsos en los fichajes de Daka, Soumaré o Vestergaard, dañaron el margen de maniobra de un club que poco a poco fue perdiendo estatus tanto a nivel financiero como a nivel deportivo. Pese a ganar la Community Shield a comienzos de la temporada 21/22 y alcanzar unas semifinales de Conference League, la clasificación del Leicester City en Premier League bajó hasta el octavo puesto ese año.
Comienzan los problemas
Los ingresos por disputar competiciones europeas también desaparecieron. En el verano de 2022, la única incorporación del Leicester City fue Wout Faes, quien venía a sustituir a todo un Wesley Fofana que se marchaba al Chelsea siendo uno de los mejores defensas de la Premier League en ese momento. Los problemas con el ‘fair play’ financiero provocaron este nulo refuerzo de la plantilla que, a la larga, acabaría siendo mortal. Pese a espabilar algo en el mercado invernal, ni los últimos coletazos de Brendan Rodgers ni el efecto del nuevo entrenador, Dean Smith, pudieron solucionar una desastrosa temporada 22/23 en la que el Leicester City, teniendo aún plantilla para aspirar a entrar en competiciones europeas, acabó quedando 18º, descendiendo así a Championship. De esta forma se consumaba uno de los descensos más inverosímiles de la historia de la competición. Un equipo con jugadores como Ndidi, Ricardo Pereira, Maddison, Tielemans, Vardy o Harvey Barnes acababa de bajar a segunda división.

Como era de esperar, varios de los mejores futbolistas del equipo acabaron yéndose al término de la temporada. Sin embargo, la plantilla del Leicester era tan sumamente superior a la de los equipos de Championship que, en apenas una temporada en segunda división, lograron ascender de nuevo a Premier League siendo campeones destacados con Enzo Maresca a los mandos. Jamie Vardy, con 36 años, logró marcar 20 goles durante la temporada y jugadores como Faes, Hermansen o Dewsbury-Hall resultaron ser muy superiores a la categoría.
Un equipo indigno de Premier League
Esta temporada el Leicester City volvía a la Premier League. No obstante, inició la temporada sin dos de sus nombres capitales en el ascenso. Su entrenador, Enzo Maresca, se marchaba al Chelsea. Y con él también se fue Dewsbury-Hall, jugador de la confianza del italiano que, en ese momento, era probablemente el mejor futbolista del equipo. Las incorporaciones de algunos futbolistas con pocos minutos en sus equipos de Premier League (Skipp, Buonanotte o Edouard), sumado a los fichajes de algunos talentos jóvenes (Okoli y El Khannouss) parecían suficientes para un equipo que ya llegaba con una buena base desde Championship. Y de nuevo, con Jamie Vardy en la punta de ataque a sus 37 años. En los banquillos, un entrenador que ya había mantenido al Forest en temporadas anteriores como Steve Cooper tomaba las riendas con el objetivo de lograr la permanencia.
La temporada ya comenzó indicando que el Leicester City iba a sufrir de lo lindo para sacar buenos resultados en Premier League. Los Foxes no lograron ganar un partido de liga hasta la séptima jornada frente al Bournemouth. Steve Cooper duró en el banquillo hasta el 24 de noviembre tras una derrota contra el Chelsea en la duodécima jornada de Premier. El balance del galés hasta su despido fue de apenas dos triunfos, cuatro empates y seis derrotas. A nivel clasificatorio, el Leicester, pese a estos resultados, se encontraba 16º con 10 puntos, fuera de puestos de descenso.
Su sustituto fue Ruud van Nistelrooy, un entrenador sin apenas experiencia que venía de ganar cuatro partidos seguidos como entrenador interino en el Manchester United tras la salida de Erik Ten Hag. Esta arriesgada apuesta de la directiva del Leicester es, en parte, la que ha terminado condenando al equipo a la situación en la que se encuentra en estos momentos. Van Nistelrooy, desde que cogió al equipo a finales de noviembre, no ha sido capaz de mejorar siquiera las prestaciones de Cooper, que ya eran muy malas. El balance del Leicester con el neerlandés a los mandos es de dos victorias, dos empates y dieciséis derrotas. Apenas ocho puntos cosechados en veinte jornadas de campeonato que, ahora mismo, lo sitúan 18º clasificado con 18 puntos, muy alejado del West Ham, quien marca la salvación con 35. Son 17 puntos los que separan a los ‘zorros’ de librarse de su segundo descenso consecutivo en Premier League, algo que ya se considera más que inevitable en Inglaterra.

Van Nistelrooy, lejos de mejorar el rendimiento de su equipo en aspectos puramente futbolísticos, lo ha limitado mucho más que cuando mandaba Cooper. El neerlandés, viendo la fragilidad defensiva de un equipo que ha encajado 72 goles hasta el momento (2ª peor defensa del campeonato) trató de reforzar esta parcela colocando defensas de tres con carrileros y un doble pivote poco creativo con Ndidi y Soumaré. En ataque, la lesión de larga duración de Fatawu hizo mucho daño al equipo. Pero salvando este infortunio, Van Nistelrooy sigue sin apostar por Mavididi o Buonanotte como titulares, que son dos de los jugadores más desequilibrantes de su plantilla. Apuestas algo más conservadoras como la de Jordan Ayew, entre otros factores, han limitado a un equipo que, si ya no era capaz de ser fiable en su portería, tampoco ha mostrado amenaza alguna en las porterías rivales. El Leicester City, hasta su último empate a dos frente al Brighton, solo había conseguido anotar cuatro goles en Premier League desde el 26 de diciembre. Es ahora mismo el segundo peor ataque de la competición, solo por delante de un Southampton que va camino de convertirse en el peor equipo de la historia de la competición.
Un futuro muy oscuro
Con 18 puntos en juego, el Leicester City puede consumar su descenso este próximo fin de semana, donde se enfrenta al Liverpool. Si los Foxes no ganan serán matemáticamente equipo de Championship la temporada que viene. Su única aspiración hasta final de temporada será superar al Ipswich Town. El calendario que se le viene ahora es Liverpool, Wolves, Southampton, Forest, Ipswich y Bournemouth. Lo más probable es que Van Nistelrooy no continúe la temporada que viene, por lo que sería interesante que en estas últimas jornadas de campeonato el neerlandés dé oportunidades a futbolistas jóvenes para que vayan cogiendo cierta importancia de cara a la temporada que viene. Quien ya ha anunciado que sí continuará la temporada que viene en el equipo es Jamie Vardy, quien afrontará sus últimas temporadas como profesional en el club que lo llevó a la cima. A sus 38 años, el veterano delantero inglés es el máximo goleador del equipo esta temporada con 7 goles.
Al igual que en la temporada pasada, el Leicester City será candidato número uno a volver a ascender a Premier League. Pero esto, lejos de ser una buena noticia, significa que el Leicester City se ha convertido otra vez en un equipo ascensor que, hasta nueva orden, seguirá peleando por ser un equipo más en la Premier League. Aquellas temporadas en 2020 y 2021 han resultado ser un espejismo de un equipo que parece volver a su sitio de partida para desgracia de los aficionados al fútbol inglés. Porque duele ver la deriva de un club que hace no tanto demostró que se puede hacer mucho con tan poco.




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